Sábado 25 de Mayo, 2013

Golpe emotivo para Peña

La muerte de Juan Armando Hinojosa García el sábado por la noche cuando su helicóptero se estrelló en un cerro camino al Distrito Federal, es un golpe emotivo muy fuerte para Enrique Peña Nieto, quien estableció una muy estrecha relación con su padre desde los tiempos del gobierno de Arturo Montiel. Hinojosa padre, sinaloense de nacimiento, lleva más de 30 años en el Estado de México, donde forjó, consolidó e hizo crecer sus negocios. Uno de ellos, la empresa de transportación terrestre que le dio servicio a Peña Nieto durante la campaña presidencial, y que tenía en Hinojosa García al responsable de la logística. La muerte se dio cuando regresaba de un rancho en Atlacomulco, adonde había asistido a una comida con la familia Peña Nieto, una deferencia de intimidad personal que el ex candidato tiene con muy pocas personas.

 

Sobre este tema no platican, pero en los prolegómenos de su salida del Ejecutivo, los panistas están sufriendo –literalmente-, cuando en las primeras semanas del nuevo gobierno, se queden en la calle. La administración de Felipe Calderón resolvió innumerables compromisos con sus militantes mediante la incorporación al servicio público. Aunque el chambismo azul comenzó en la presidencia de Vicente Fox con las delegaciones federales donde enviaron a sus cercanos, en la de Calderón la burocracia se elevó en más de 200%, con la creación de subsecretarías y sobretodo direcciones adjuntas que hicieron del gobierno un elefante. “Pero eso se acabará”, dijo un priista seguro que será Enrique Peña Nieto el próximo Presidente. Lo saben en el gobierno calderonista, donde son pocos los que conocen la vida transexenal.

 

La prensa insiste que entre los gobernadores del PRI sobre los cuales hay malos ojos y peores voluntades por los resultados electorales, se encuentra Rodrigo Medina de Nuevo León. En efecto no le fue de primera a Medina, pero para como estaba la campaña mediática en su contra y la inseguridad en el estado, los resultados que dio, dicen en la jerarquía priista y en el entorno de Enrique Peña Nieto, no le fue mal. Dicen los que saben que Medina logró rescatar el estado de una derrota total ante el PAN, y que cuando menos en la parte legislativa logró que sus candidatos salieran a mano con los azules y alcanzar a rescatar la votación presidencial a favor del mexiquense. Ni modo, dicen los priistas, El Norte no tuvo la fuerza para derrotarlo.

 

Está enojado, pero tiene razón Roberto Campa. A nadie le gusta quedar exhibido como un mandadero a quien su entonces jefe, Genaro García Luna, lo maltrató por incompetente. Y todo, diría uno, porque Campa llevó el mensaje de que si el secretario de Seguridad Pública Federal lo deseaba, lo sentarían a negociar con Los Zetas. Campa mandó una carta a nuestro director donde afirma: “Cuánta imaginación y cuánta estupidez, del que ha filtrado la información y de quien la ha repetido”. La fuente de esa información debe estar riéndose, recordando la forma como Campa se hizo chiquito ante García Luna cuando casi lo corrió de su oficina con las orejas destempladas. “Si me siento con ellos”, dijo García Luna a Campa en su momento, “es para detenerlos”. Eso es algo que Campa, en ese entonces secretario ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública, no se le ocurrió hacer. Su única defensa pública es decir que no fue a hacer lo que sí fue a hacer. Ser mandadero puede ser muchas cosas, pero no es delito.

 

ejecentral.com.mx