El futuro de la Fuente de Belén, uno de los últimos vestigios del acueducto del mismo nombre, aún es incierto.

 

Construida durante el último siglo de existencia de la Nueva España, ya ha sido reubicada dos veces debido a cambios en el entorno de la Ciudad de México. La última vez cambió de lugar debido a la construcción del Circuito Interior, y ahora debe moverse nuevamente debido al proyecto del Centro de Transferencia Modal (Cetram) Chapultepec.

 

La incertidumbre en la que se encuentra es porque el Gobierno de la Ciudad de México aún no entrega los estudios solicitados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para el retiro de la Fuente de Belén sin que ésta sufra daños.

 

Aunque la administración capitalina asegura en la página http://www.cetramcdmx.com/ que existe un análisis exhaustivo y una propuesta para recuperar la Fuente de Belén y “devolverle su esplendor”, no se informa sobre cómo será su restauración y reubicación en un espacio donde se garantice su seguridad estructural.

 

Y es que, después de dos reubicaciones, hay estragos en la estructura que se reflejan en una ranura que divide la fuente en dos partes; es por ello que la fuente no puede ser movida de forma integra del sitio donde se encuentra.  Una de las propuestas es desmontarla piedra por piedra, para después volverla a armar.

 

 

fuente

 

 

Cabe destacar que autoridades de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda afirmaban que sólo conserva 20% de su originalidad, mientras que el INAH asegura que es 90% auténtica.

 

Sobre su posible lugar de reubicación, la página web del Cetram muestra  una maqueta donde se observa que la fuente estará en medio de una especie de plaza, lo cual también ha despertado descontento entre vecinos y legisladores locales.

 

Las fuente es la más antigua de la Ciudad de México y formaba parte de un acueducto colonial de 904 arcos que obtenía agua desde una serie de depósitos conocidos como Albercas de Chapultepec.