Era como muchos otros veinteañeros, con el cabello hirsuto color negro y dos aros en los labios. Hace cuatro años, cuando vivía en la atestada ciudad de Tijuana, México, Gonzalo García dijo que pasó tiempo en Estados Unidos, de compras, reuniéndose con chicas y paseando. No tenía idea de que estaba desarrollando una forma potencialmente mortal de tuberculosis.

 

Empezó a perder peso y a sentirse cansado, por lo que buscó ayuda médica. Pero debió pasar un año antes de que un doctor finalmente determinara qué estaba mal: tenía una cepa de tuberculosis resistente a los medicamentos.

 

Esta historia ilustra una inquietante preocupación entre las autoridades de salud que dijeron que los tres mil 200 kilómetros de frontera entre Estados Unidos y México podrían convertirse en un caldo de cultivo para las formas de tuberculosis más difíciles de tratar. California y Texas, al igual que algunos estados del lado mexicano de la frontera, ya presentan tasas inusualmente elevadas de tuberculosis resistente a los medicamentos.

 

En 2011, el año más reciente del cual se tienen datos disponibles, México tuvo 467 casos de tuberculosis MDR, estimó la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras que Estados Unidos tenía 124, de acuerdo con el centro de Control y Prevención de Enfermedades CDC). Casi la mitad de los casos provinieron de California y Texas.

 

Autoridades del sector salud dijeron que es crucial intensificar las medidas preventivas ahora, ya que la enfermedad se transmite de manera aérea, por la tos, estornudos o la misma respiración, y se puede diseminar rápidamente.

 

En sus formas resistentes a los medicamentos, la tuberculosis puede ser fatal, y el tratamiento doloroso, además de requerir hasta dos años o más de medicación y potencialmente meses de aislamiento. Los costos también son elevados; de acuerdo a un estudio reciente de los CDC, el tratamiento promedio en Estados Unidos es cercano a los 140 mil dólares y puede llegar a los 700 mil.

 

Para los funcionarios del sistema de salud, el desafío de tratar de controlar una enfermedad que se transmite vía aérea a lo largo de un área tan grande como la frontera México-Estados Unidos es de enormes proporciones. Más de 150 millones de personas cruzan la frontera anualmente.

 

En el estado mexicano de Baja California Norte, las autoridades están tratando tres casos de tuberculosis XDR, una rara pero severa forma de la enfermedad en la cual la tuberculosis del paciente es resistente a dos de los medicamentos más potentes para su tratamiento al igual que a algunos de los medicamentos normalmente usados para tratar la tuberculosis resistente, dijo el Dr. Laniado-Laborin. Seis nuevos casos de este tipo fueron reportados en Estados Unidos en 2011.

 

Al norte de la frontera, en San Diego, la tasa total de tuberculosis es de aproximadamente el doble que la tasa nacional promedio de Estados Unidos.

 

Además, Los Ángeles está enfrentando su peor brote de tuberculosis en décadas, y a la policía se la ha recordado que use tapabocas cuando se encuentre con enfermos.

 

Las autoridades dijeron que cuando surgen casos de tuberculosis resistente a los medicamentos en Estados Unidos, con frecuencia hay una conexión con México. De los 14 casos de tuberculosis resistente a los medicamentos detectados en San Diego entre 2007 y 2011, la mitad provinieron de México o tenían un vínculo con el país con base en la cepa particular de la enfermedad, dijo Kathleen Moser de Health & Human Services Agency del país, la cual ve a muchos pacientes que viven y trabajan a ambos lados de la frontera.

 

Para luchar contra problemas como este, el condado de San Diego y el estado de Baja California Norte formaron una asociación transfronteriza en 2006, Puentes de Esperanza, con fondos privados y gubernamentales. Esta ha tratado a 44 pacientes hasta la fecha, al sufragar medicamentos, estudios de laboratorio y supervisión estrecha de pacientes para asegurarse que se adhieran a su tratamiento.  Sin embargo, el financiamiento para el programa de 600 mil dólares se terminó.