Julia vivió una pesadilla que duró 23 años desde que se fue a vivir con José Antonio Sánchez Jiménez. Él es drogadicto y alcohólico y formó un clan con seis mujeres y 10 niños, en un departamento de la calle Luna, en la colonia Guerrero, a quienes obligaba a trabajar vendiendo dulces y acomodando autos.

 

Sánchez Jiménez fue detenido acusado de trata de personas en modalidad de trabajos forzados y las víctimas rescatadas por la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF).

 

El franelero tuvo 10 hijos y cometió abusos en contra de tres. Cuando Sandra tuvo 15 años empezó a abusarla. Ella, ahora de 19, tuvo un hijo de él que tiene cinco meses.

 

Los otros dos hijos víctimas los tuvo con Julia, su primera concubina. Los niños de 7 y 8 años, no iban a la escuela porque los puso a trabajar acomodando coches en las inmediaciones de la clínica del IMSS en Santa María la Ribera.

 

En el departamento de dos recámaras, sala-comedor, cocina y baño vivían hacinadas con él 16 personas; cuatro eran sus concubinas, una era su suegra, otra hija de 20 años, mientras que los 10 menores con edades que oscilan entre 5 meses y 8 años.

 

Tiempo atrás escapó la madre de Sandra cuando descubrió que José Antonio abusaba de la hija de ambos.

 

La cuota diaria

 

Al día, cada mujer vendía alrededor de 500 pesos en dulces en las calles Sinaloa, colonia Roma; en la calle Pino, Santa María la Ribera y Doctor Atl, en San Cosme.

 

Y los niños, que eran golpeados y vejados como las madres, ganaban de 120 a 500 pesos al día.

 

Todos trabajaban de lunes a domingo en jornadas de 5 de la mañana a 10 de la noche. Al volver a casa debían entregar todo el dinero e incluso se tenían que desnudar para comprobar que no se quedaban con algo.

 

Cuando alguna de las mujeres no quería ir porque se sentía mal era golpeada, lo mismo que sus hijos, y no le daban de comer.

 

Y esto fue lo que llevó a Julia a la PGJDF. Ella sólo buscaba denunciar que su concubino le pegaba, pero al entrevistarse con los agentes de Investigación se descubrió que no era la única víctima y que incluso se cometían otros delitos.

 

Todas las víctimas fueron rescatadas y reciben atención psicológica y médica por parte la autoridad capitalina, aseguró Juana Camila Bautista, titular de la Fiscalía Central de Investigación para el Delito de Trata de Personas quien dio a conocer los hechos en conferencia de medios.

 

Los nombres de las víctimas son ficticios para proteger su identidad.

 

José Antonio fue consignado al Reclusorio Oriente donde podría recibir sentencia de 30 años de cárcel por el delito de trata de personas, en su modalidad de trabajos forzados, y corrupción de menores.

 

La PGJDF investiga en estos momentos alrededor de 70 averiguaciones previas por el delito de trata.