En diciembre pasado, la Fed decidió iniciar la normalización de las tasas de interés después de la crisis subprime desatada en 2007, para ubicar la tasa de referencia en 0.50% ante la recuperación de la tasa de desempleo que alcanzó 5.0% y una creación de fuentes de trabajo durante 2015 de 217 mil plazas, a pesar de que la inflación está lejos del objetivo esperado de 2.0% y de las condiciones del sector manufacturero donde la producción industrial se desaceleró.

 

Los miembros de la Fed estuvieron insistiendo que para 2016 podrían darse de tres a cinco aumentos en la tasa que les permitiera mantenerla en un punto “muy razonable” dentro de un entorno económico de crecimiento “sostenido” y en donde la inflación estaría buscando niveles cercanos a 2.0% entre finales de 2016 y durante 2017.

 

La economía americana muestra condiciones de crecimiento “moderado”, vive una desaceleración, con indicadores más débiles de lo esperado. Uno de ellos es la producción industrial, que crece a tasas de -1.8% anual, otro como las ventas minoristas al mes de diciembre crecieron -0.1% en el mes, con lo que la tasa anual se ubica en 2.2%, cuando en diciembre de 2014 lo hacían a tasas anuales de 3.3%. La semana pasada se conoció el indicador adelantado que permite visualizar condiciones de la economía hacia los siguiente meses y el resultado fue “negativo” en -0.2% anual.

 

Los datos de inflación que tendrían el beneficio de una base comparativa de 2015 más fácil por la baja en los precios de las materias primas, están “lejos” del objetivo esperado y ahora en este primer mes de 2016 de “correcciones importantes” en mercados y fortaleza del dólar ante divisas como la libra esterlina, el yuan chino, con monedas emergentes como el peso mexicano, el real brasileño, el peso colombiano, el peso chileno entre otras, seguirá dificultando su actividad comercial internacional.

 

Los precios del petróleo acumulan retrocesos en enero de 14% y seguirán teniendo un efecto de riesgo contra la baja en precios energéticos y por ello con riesgos una baja inflación. A esto le sumamos las tormentas recientes, especialmente en la parte norte y este de Estados Unidos, que por un lado demandarían más energéticos pero paralizan la producción y el comercio cotidiano.

 

Esta semana habrá tres datos relevantes de la economía de Estados Unidos, por un lado la reunión y decisión de política monetaria de la Fed, por otra parte, el primer estimado del PIB al cuatro trimestre de 2015, que se espera con un crecimiento que rondaría cerca de 1.0% y el otro dato relevante será el de bienes durables, que permite evaluar la compra de bienes con una vida útil al menos de un año en adelante, que se espera con un crecimiento negativo en diciembre.

 

Además, durante enero hemos visto que las solicitudes por seguro de desempleo han aumentado a un nivel cercano a 300 mil, con lo que claramente se muestra que el crecimiento de la economía vive un momento de “desaceleración”.

 

¿Qué decidirá la Fed?

 

De acuerdo con el mercado, es probable aumento en la tasa de interés hacia el último cuatrimestre del año, es decir entre septiembre y diciembre próximo.

 

La Fed mantendrá su tasa de referencia sin cambio y tendrá que “reconocer” en cierta forma en su comunicado que las condiciones actuales que vive la economía reflejan la necesidad de mantener sin cambio las tasas de interés por un tiempo “considerable”, con un ambiente de desaceleración en su economía, en espera de efectos transitorios en la baja en los precios del petróleo, las condiciones globales de una desaceleración en economías emergentes además de China y Japón, un clima adverso en estas semanas de invierno en gran parte de su país, así como un efecto negativo en la fortaleza del dólar.