LOS ÁNGELES. Los archivos del FBI sobre Marilyn Monroe han sido reeditados, e incluyen los nombres de conocidos de la estrella de cine de los que se sospechaba eran comunistas. Monroe conoció en México a algunas de estas personas, que causaron preocupación en las autoridades y sus propios allegados.

 

The Associated Press, a través de la ley de libertad de acceso a la información, obtuvo recientemente una versión de los archivos que contiene detalles antes censurados.

 

Copia de documento de archivo obtenido por The Associated Press

a través de la Ley de Libertad de Información

 

Esta información no aporta nuevos detalles sobre la muerte de Monroe, ocurrida hace más de 50 años.

 

Lo que sí demuestra es el nivel al que la agencia revisaba los lazos de la actriz con el comunismo en los años antes de su muerte en 1962. También revela que algunos de los allegados a Monroe estaban preocupados por su relación con Frederick Vanderbilt Field, quien fue desheredado de la fortuna de su familia por su postura de izquierda.

 

Un viaje a México en 1962 para comprar muebles puso en contacto a Monroe con Field, que vivía ahí con su esposa en un exilio autoimpuesto. Varios informantes reportaron al FBI que un “deseo mutuo” surgió entre Field y Monroe, lo que causó preocupación entre el círculo cercano a la actriz, incluyendo su terapeuta, señalan los archivos.

 

 

La autobiografía de Field dedica un capítulo entero al viaje de Monroe por México. Menciona que él y su esposa la acompañaron de compras y a comidas y solo menciona la política una vez en un pasaje sobre sus pláticas durante sus cenas.

 

“En general hablaba sobre ella y sobre algunas personas que fueron o seguían siendo importantes para ella”, escribió Field en “From Right to Left”. “Nos decía lo importante que eran para ella los derechos civiles, la igualdad para la gente de raza negra así como su admiración por lo que se había logrado en China, su enojo contra la persecución a los comunistas y el macartismo y su odio hacia (el entonces director del FBI) J. Edgar Hoover”.

 

Bajo la dirección de Hoover, el FBI vigilaba las vidas políticas y sociales de muchas celebridades, incluyendo Frank Sinatra, Charlie Chaplin y el ex esposo de Monroe, Arthur Miller. El buró también ha estado involucrado en investigaciones sobre crímenes contra celebridades, incluyendo amenazas contra Elizabeth Taylor, un caso de extorsión que involucraba a Clark Gable y recientemente al tratar de descubrir al asesino del rapero Notorious B.I.G.

 

14 de julio 1956 foto de archivo, la actriz  Marilyn Monroe y su marido, el dramaturgo Arthur Miller

 

El archivo sobre Monroe comienza en 1955 y se enfoca principalmente en sus viajes y relaciones, buscando indicios de puntos de vista de izquierda y sus posibles lazos con el comunismo. En un archivo, que antes estaba censurado casi por completo, se menciona el hecho de que Monroe y otros artistas pidieron visas para visitar Rusia ese año.

 

El archivo continúa hasta los meses antes de su muerte e incluye varios reportes periodísticos y referencias a la biografía de la actriz escrita por Norman Mailer, que se preguntaba si Monroe fue asesinada por el gobierno.

 

El buró nunca encontró evidencias de que la actriz era integrante del Partido Comunista.

 

Por años los archivos habían fascinado a los investigadores, biógrafos y a aquellos que no creen que la muerte de Monroe en su casa en Los Angeles fue un suicidio.

 

Una investigación de 1982 realizada por la Oficina del Fiscal de Distrito de Los Angeles no halló evidencia de que fuera provocada después de revisar todos los archivos de investigación disponibles, pero agregó que los archivos del FBI estaban “sumamente censurados”.

 

Eso interesó al hombre que realizó la autopsia de Monroe, el doctor Thomas Noguchi. Aunque la investigación concluyó que realizó una autopsia detallada, Noguchi ha reconocido que quizá nadie sepa todos los detalles sobre la muerte de Monroe. Los archivos del FBI y las entrevistas confidenciales realizadas con los amigos de la actriz que nunca se han hecho públicas podrían ayudar, escribió el forense en sus memorias de 1983, “Coroner”.