Mentirá el uniforme nacional que pretenda presentarse como ajeno a todo episodio histórico que haya dado forma al país.

 

A su manera, cada casaca vestida por la selección reivindica, conmemora, refrenda, algún factor de cohesión o configuración de la patria.

 

Eso aplica también a aquellos no basados directamente en la bandera. Por ejemplo, el italiano debe su azul a la dinastía Saboya que desde hace más de 70 años no reina en Italia. O el holandés vinculado con Guillermo de Orange, por quien el naranja simboliza a toda la nación neerlandesa (y más desde la Segunda Guerra Mundial, cuando la resistencia anti-nazi se plasmaba en ese tono hasta con naranjas o zanahorias). O el alemán en negro y blanco, colores de la Prusia bajo cuya hegemonía se unificó el país en 1871.

 

Precisamente el caso alemán nos permite entrar en la polémica suscitada esta semana en España. Cuando los germanos estrenaron como uniforme alterno el verde, los británicos, tan obstinados en ser centro de todo, divulgaron el rumor de que era en homenaje a la alianza irlandesa y anti-inglesa de la Segunda Guerra Mundial. Mitos y fobias al margen, esa decisión recayó sólo en la practicidad germánica: puestos a evitar confusiones con el rival –finalmente, eso busca el diseño suplente–, nada más idóneo que recurrir al color menos habitual en Europa.

 

Es decir, quienes vieron eso y hasta acusaron absurdamente de guiños al pasado nazi, lo hicieron porque quisieron…, como ahora en España.

 

La tensión actual, con Cataluña declarándose república independiente y numerosos españoles sintiendo amenazada la extensión territorial de su país, ha llevado a que el uniforme preparado para el Mundial 2018 sea calificado como republicano. El efecto óptico generado por los rombos azules encima de la habitual casaca roja, genera un violeta que convenció a muchos de que la selección cortaba con la monarquía que hoy encabeza Felipe VI. Es el violeta que figuró en la bandera de la Segunda República Española de 1931 a 1936, a su vez tomado por su relación con el reino de Castilla, de donde llegó al escudo del Real Madrid.

 

En lo que políticos como Pablo Iglesias del partido Podemos entraron al debate (halagando al uniforme, en un afán de halagar a otro tipo de gobierno) y se generaron algunos memes muy curiosos (sobre todo en el que se viste con el uniforme a Marx, Lenin, Stalin, Castro y Chávez), nos perdimos de lo más importante: que la marca que lo diseña ha intentado regresar a modelos de los años noventa en el que España ya portaba esos rombos, aunque sin que entonces parecieran violetas.

 

Al final, cada quién ve lo que desea o lo que teme…, y en tan compleja coyuntura española, son demasiados los que desean o temen al concepto republicano.

 

De ahí a que la Real Federación Española de Futbol haya mandado un mensaje… Para mandarlo, supongo, hubiera empezado por quitarse del nombre lo de Real.

 

Twitter/albertolati

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