MANABÍ. Cuatro días después del terremoto de magnitud 7.8 grados en la escala de Richter que azotó la costa norte de Ecuador, rescatistas mantienen la esperanza de hallar con vida a gente a la que buscan entre los hierros retorcidos y las ruinas de construcciones.

 

Christian Rivera, director del Centro de Operaciones Especiales del Municipio de Quito, basa su confianza en los 12 supervivientes que han rescatado de entre 98 cuerpos los bomberos de Quito y la Policía metropolitana de la capital.

 

Los cuerpos se han rescatado de entre los escombros en Tarqui, Canoa, Jama, El Matal, Flavio Alfaro, Estero Seco y Pedernales, detalló.

 

“Mantenemos la esperanza de que haya personas con vida”, dijo hoy Rivera a EFE al apuntar que hacen énfasis en la búsqueda en la zona donde había hoteles.

 

Devastación, todo está en el piso, carros destruidos, gente recibiendo la ayuda humanitaria, muchos carros de equipos de rescate coordinando las acciones, maquinaria pesada limpiando escombros”, es lo que ve Rivera desde el malecón de Pedernales, una ciudad turística de la provincia de Manabí.

 

Pedernales es una de las zonas más afectadas por el terremoto del sábado, del que ya se han reportado 541 réplicas.

 

Las dos réplicas de esta madrugada, de magnitud 6.1 a las 03:33 hora local (08:33 GMT) y la de 6.3, dos minutos después, volvieron a alterar los nervios de quienes se encuentran en la zona.

 

“Algunos estaban recuperando equipos, descansando, recobrando fuerzas y cuando hubo este movimiento tuvimos que salir corriendo, ponernos a buen recaudo e, inmediatamente, ya se escucharon nuevas casas que se vinieron abajo”, dijo.

 

La “situación es grave, hay algunas casas que están a punto de caer, con el nuevo sismo (…) se escuchó que algunas casas se desplomaron”, recalcó.

 

Una y otra vez, Rivera señaló que la situación es “difícil”, pero agradece la amabilidad de los pobladores que les han cedido escuelas e iglesias para dormir, así como a los empresarios, que les han prestado galpones.

 

“Preparamos nuestra comida, optimizamos el agua para bañarnos, hacemos relevos. En estas misiones uno tiene que ser autosuficiente y salir adelante”, apuntó al comentar que pobladores de la zona son sus “guías” en la búsqueda, pues les indican lugares donde podría haber personas atrapadas.

 

El equipo de rescate que llegó a Pedernales desde Quito no sólo busca entre los escombros: “Hay personas que se acercan a conversar, a dialogar, también hay que darles apoyo psicológico”, comentó Rivera.

 

Desde Quito se han enviado cinco aviones con ayuda humanitaria donada por los habitantes de la ciudad y procesada por los voluntarios, además de decenas de automotores con vituallas hasta la zona del desastre.

 

Heridos han sido trasladados a Quito en los aviones que llevaron ayuda, socorristas, médicos y voluntarios, en tanto que en algunos de los vehículos terrestres se han embarcado damnificados que quieren dejar la zona.

 

“Hay gente que se está yendo a Quito y a otros lugares. Estamos poniendo a disposición los camiones del Municipio de Quito que vinieron con ayuda humanitaria”, dijo Rivera, que apuntó que las personas van a casas de “familias acogientes”.

 

“Vecino, si usted no tiene a dónde ir, le ofrezco mi casa”, han dicho a los habitantes de la zona cero, gente solidaria que ha llegado hasta allá, comentó Rivera.

 

La ayuda humanitaria sigue llegando a la zona del desastre donde la gente intenta aún comprender lo que sucedió y, en medio de la incertidumbre, organizarse para retomar su vida.

 

El terremoto, uno de los más fuertes de la historia del país andino, ha dejado alrededor de medio millar de fallecidos, más de cuatro mil heridos y decenas de desaparecidos.

 

La tragedia que enluta al país ha evidenciado también un alto grado de solidaridad de los ciudadanos de a pie que no han descansado en la recolección de vituallas y que han empezado a marcar latas de comida con mensajes de ánimo para los afectados.

 

“Ánimo hnos, estamos con uds”, “fuerza”, se lee en latas de conservas donde se repiten leyendas como “Saldremos juntos de esto”, “No están solos”.  dmh