En la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), México podría tomar alguna ventaja en el sector energético, donde los intereses de Estados Unidos son ofensivos, pues se trata del principal destino para sus exportaciones de productos refinados y gas.

 

Para Luis de la Calle, ex negociador del acuerdo comercial y hoy integrantes del Consejo Consultivo Estratégico de Negociaciones internacionales, creado por el Consejo Coordinador Empresarial, la concesión que México pueda hacer en este tema no le cuestan porque ya se reformó la Constitución y hay una reforma energética en marcha.

 

Sin embargo, recomienda que México no debe poner este sector sobre la mesa. “EU debe pedirlo. México puede decir: yo consolido lo que ya hice, pero tú qué me vas dar”, señala el experto.

 

Un análisis publicado por el Instituto Peterson para la Economía Internacional destaca que el panorama energético en América del Norte cambió drásticamente en las últimas dos décadas a partir de la reforma energética mexicana, la producción de gas natural estadounidense a partir de esquisto y en Canadá la extracción a gran escala de las arenas petrolíferas (un tipo de crudo no convencional al ser una mezcla de arcilla, arena, agua y bitumen).

 

Esta dinámica convirtió a Canadá y México en el primer y segundo mayores socios comerciales de EU en productos energéticos. En particular, EU se posicionó como exportador neto a México y un importador neto de Canadá.

 

Para Ramsés Pech, asesor de Proyectos de Energía y Economía en la consultora Caraiva y Asociados, el sector energético será “el comodín” de EU en la negociación que se avecina, principalmente con México.

 

En entrevista con 24 HORAS, el especialista anticipó que EU buscará que México retire los aranceles, de entre 10% y 12%, a estos hidrocarburos.

 

El análisis del Instituto Peterson destaca que  Estados Unidos se convirtió en exportador neto de energía a México en 2015, con un crecimiento promedio anual de 19% entre 1996 y 2016.

 

En particular, está el interés de EU en mantener e incrementar las exportaciones de gas a México, al haber incrementado su producción de 19.4 billones de pies cúbicos en 2006 a 28.3 billones de pies cúbicos en 2016.

 

Menciona los planes de México para construir más tuberías a través de la frontera de EU, como el gasoducto Sur de Texas-Tuxpan, planeado para transportar combustible desde el sur de Texas a Tamaulipas y a Veracruz a través del Golfo de México. Se prevé que los gasoductos transfronterizos para el gas natural se dupliquen en los próximos tres años.

 

En este contexto, señala que la negociación del capítulo de energía debería ser relativamente fácil, aunque no está exenta de riesgos.

 

Juan Ángel Espinosa

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EL FACTOR AMLO

Para el Instituto Peterson, las “cálidas” relaciones entre las empresas petroleras de EU y México podrían verse afectadas por un sentimiento antiestadounidense a raíz de la excesiva presión del gobierno de Trump, que podría resucitar el nacionalismo energético al sur de la frontera y descarrilar la reforma energética.

 

Si Estados Unidos presiona en temas sensibles como el pago por el muro fronterizo, la deportación de inmigrantes y ajustes fiscales en la frontera, el nacionalismo mexicano podría estallar en el sector energético, advierte.

 

El instituto alude en particular a Andrés Manuel López Obrador, que al igual que otros políticos de izquierda, se opone a la reforma energética. “Desafortunadamente, ya se ha establecido el escenario para un retorno al nacionalismo mexicano en el sector energético.

 

caem