PARÍS. La princesa Sherezade tomó cuerpo y forma en la colección de Alta Costura de Elie Saab, que homenajeó hoy en París el glamour de Oriente en una colección bautizada como “El nacimiento de la luz”, en la que expuso asombrosos vestidos-joya con cristales bordados a mano.

 

Como sacadas del famoso cuento de “Las mil y una noches”, el estilista libanés creó un nuevo capítulo en la historia de la firma, famosa por sus majestuosos vestidos que, aunque siempre sensuales y atrevidos en las transparencias, recuerdan inevitablemente a una época antigua de reinas y princesas.

 

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Una colección elegante y femenina con reminiscencias al Hollywood dorado con mujeres fuertes y empoderadas.

 

En el color, el diseñador tan solo se permitió incluir tonos azules, en una clara referencia al Nilo, pues el resto de la colección se mantuvo en tejidos traslúcidos sobre los que los cristales, bordando barcos y palmeras como si la tela fuera un cuadro, daban forma a la silueta lanzando reflejos dorados.

 

Las modelos lucieron también exagerados collares y pendientes que parecían continuar como parte de los vestidos, así como turbantes y diademas, que acompañaron los estilismos de esta línea primavera-verano.

 

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Hubo pocos escotes en esta colección que respetó las formas de los hombros y el pecho mientras que las faldas, infladas en las caderas, marcaban un bajo voluminoso en tul.

 

Jean-Paul Gaultier se inspiró en la naturaleza y los paisajes campestres para su colección primaveral de Alta Costura, con la que demostró por qué sigue siendo el rey de la pasarela parisina, al recuperar algunas de sus siluetas fetiche, como exageradas hombreras y el estampado de margaritas.

 

Además de varios estilismos ochenteros, como anchas chaquetas de traje masculino, pantalones de cuero y sus famosos corsés, los vestidos vaporosos con estampados de flores se llevaron gran parte de la atención.

 

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Largas faldas o vestidos pareos en telas estampadas con margaritas o girasoles -un estampado característico de la firma- pero con transparencias, que Gaultier coloreó en rojo y blanco o azul.

 

El francés, que celebró en su taller el desfile, entre champán y música festiva, eligió para la noche un estampado de flores hawaianas, una curiosa apuesta de la casa que incluyó esta decoración en brillantes telas brocadas, pelo y terciopelo.

 

“Hay gente en el balcón” o “El corazón tiene sus estaciones” fueron algunos de los divertidos nombres con los que el modista bautizó sus creaciones.

 

En una clausura del espectáculo casi de novela, un joven disfrazado de granjero llevó en su carretilla a la modelo canadiense Coco Rochas, que vestía un sencillo traje de novia beige, con anchos volantes de guipur entorno al hombro.

 

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En esta penúltima jornada de la Alta Costura también mostró sus últimas creaciones el libanés Zuhair Murad, como Saab otro de los favoritos de las estrellas, que convirtió la pasarela en una playa desde la que contemplar los fuegos artificiales.

 

Una escena que le inspiró un reciente viaje a la isla de Miyajima, en Japón: el azul profundo de la noche tornó en vestidos de seda y, sobre ellos, los cristales de colores de Swarovski fueron los rastros que dejan los fuegos balo los cuales telas orgánicas y vaporosas se movieron como las olas del mar.

 

Murad se decantó por tonos naturales aunque intensos, como el verde, el rosa o el rojo pasión en una silueta de los años 80, con hombros marcados y pronunciados escotes en V.

 

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Una colección moderna y elegante, aunque no discreta en detalles y formas, en la que sobretodo destacaron las exageradas formas de las faldas, que parecían llevar crinolinas, esas antiguas armaduras que daban forma a los vestidos en el siglo XIX.

 

Y Valentino cerró la jornada en la primera colección de Pierpaolo Piccioli en solitario para la casa, desde que Maria Grazia Chiuri la abandonara para unirse a Dior.

 

Por los diseños mostrados este miércoles, parece que los vestidos princesa se han ido con Chiuri, mientras Piccioli se ha decantado por la parte más purista del diseño con vaporosos vestidos túnica con cuellos cerrados.

 

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Una colección muy romántica cargada de tonos pastel aunque con algunos total looks en rosa y rojo.