El Banco Central Europeo tal como prescribe el Tratado de la Unión Europea, tiene como objetivo principal la estabilidad de precios. Los límites de la política monetaria, que son bastante más restrictivos que los de otros bancos centrales, son muy discutidos actualmente por cuando no puede actuar como prestamista de última instancia, no puede comprar deuda directamente de los Estados y poco puede hacer para estimular el crecimiento.

 

El 3 de mayo el BCE ha tenido su reunión del Consejo de Gobierno en Barcelona. El hecho que la reunión del Consejo de Gobierno haya tenido lugar fuera de Frankfurt no es excepcional, aunque no es tan habitual que el lugar de la reunión no sea la capital de un Estado. Dos veces por año se reúnen fuera de su sede habitual. En 2010 fue en Portugal y Holanda, en 2011 en Finlandia y en la sede del Bundesbank en Alemania. Este octubre será en Eslovenia y en 2013 en Eslovaquia y en Paris. La reunión de Barcelona ha tenido lugar después de que las imágenes incendiarias del día de la huelga general del 29 de marzo ocupasen las portadas de los noticiarios del mundo. En 2006 ya tuvo que suspenderse en Barcelona la cumbre europea de los ministros de vivienda, debido a la amenaza grupos antisistema. Finalmente la reunión del Consejo de Gobierno del BCE en Barcelona ha tenido lugar sin grescas callejeras, con un blindaje de ocho mil policias y con la suspensión de Schengen en la frontera con Francia para evitar la entrada de agitadores y manifestantes.

 

Por lo demás pocas novedades en el Consejo de Gobierno del BCE. Se mantiene el tipo de interés en el 1%, y mantiene que no seguirá con la línea de crédito colaterizada con deuda pública para aliviar las presiones sobre la prima de riesgo de España e Italia. Apoya los ajustes presupuestarios de España y exige el saneamiento de la banca española cuya situación pone en riesgo a toda la zona euro. El hundimiento sistémico de Bankia (el buque financiero filo-gubernamental) días después de la reunión del Consejo muestra el efecto del misil lanzado.

 

Difícil papel del BCE que debe mantener su independencia y la credibilidad de su política de estabilidad de precios, mientras recibe presiones de los gobiernos  tanto a través de los bancos centrales nacionales, como de los candidatos que en las campañas electorales propugnan un control político de la política monetaria. Los resultados electorales en Francia y Grecia pueden agravar esta tensión. El gobierno alemán y el Bundesbank han mostrado su posición contraria a la laxitud de la política monetaria. Los partidarios de la contención monetaria con ajuste presupuestario deberan acordar una solución con los que exigen políticas decrecimiento económico.

 

La reunión del Consejo de Gobierno del BCE en Barcelona evitó la coincidencia si hubiese tenido lugar en Madrid, con la celebración del Real Madrid como campeón de la Liga Española y cuya celebración tiene lugar en la plaza de Cibeles en la misma puerta del Banco de España. Hubiese sido difícil mantener la seguridad del evento compatible con la euforia futbolística. Simbolismo inevitable, decisiones monetarias del euro y ni el Barcelona ni el Real Madrid disputarán la Champions en la ciudad alemana de Munich. Solo falta esperar la final para saber si se impone el futbol inglés o el alemán. Más adelante se sabrá si se impone el conservadurismo expansivo de Cameron o el conservadurismo restrictivo de Merkel.

 

*Director de la revista Foreign Affairs Latinoamérica