A mediados de la década de 1990, la Secretaría de la Defensa Nacional buscaba incrementar su capacidad de carga y transporte. El entonces secretario, Enrique Cervantes Aguirre, pidió a la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) propuestas de aeronaves pesadas, como los helicópteros estadunidenses CH-53 o los rusos MI-26.

 

La idea planteada era economizar en las operaciones de transporte de tropas y materiales de guerra, así como de vehículos y herramienta a zonas de desastre.

 

La solución, presentada y aprobada, fue la adquisición de dos helicópteros MI-26, Halo, de fabricación rusa, la aeronave de ala rotativa más grande del mundo, con una capacidad de 56 toneladas de carga o para transportar 80 soldados.

 

Fue así que en 1996 se formalizó la compra de dos de las 276 aeronaves más pesadas y grandes del mundo en la cantidad de 9 millonesde dólares, alrededor de 126 millones de pesos actuales.

 

De hecho, en febrero del 2000, el presidente Ernesto Zedillo supervisó los equipos de nueva adquisición de la Fuerza Aérea Mexicana y se maravilló con las prestaciones de estos gigantes: Un rotor principal de 32 metros de envergadura, compuesto por ocho palas y una autonomía de 590 kilómetros a una velocidad crucero de 295 kilómetros por hora.

 

Eventualmente, este tipo de aeronaves pueden equiparse con helibaldes, con capacidad de 15 mil litros de agua o químicos, para la extinción de incendios forestales.

 

“Este aparato capitaliza y optimiza las experiencias obtenidas en la aplicación del Plan DN-III-E en los ámbitos nacional e internacional y permite actuar con mayor oportunidad y eficacia en beneficio de la población, ya que se reducen substancialmente los tiempos de reacción”, presumió aquel 20 de febrero del 2000 el general Cervantes Aguirre al comandante supremo de las Fuerzas Armadas.

 

Sin embargo, un año y medio después todo se fue al traste.

 

Uno de los dos helicópteros MI-26 de la FAM, se estrelló en Chihuahua, cuando realizaba maniobras para transportar un helicóptero MI-8. Falleció un integrante de la tripulación y otros cuatro resultaron lesionados

 

“Con motivo de las acciones que el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos realizan en forma permanente en contra del narcotráfico y en aplicación de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, a las 12:30 horas del día 29 de noviembre último, un helicóptero MI-8 de la Fuerza Aérea Mexicana, al efectuar un vuelo de reconocimiento al sureste de Ciudad Juárez, presentó fallas, por lo que procedió a realizar un aterrizaje a 70 millas náuticas de dicha ciudad, cerca del poblado de Esperanza”.

 

“Debido a los problemas que representaba la revisión y reparación de dicha aeronave, se determinó que un helicóptero MI-26 lo transportara hacia la Base Aérea Militar No. 13 (Chihuahua). A las 11:50 horas del día de hoy, el helicóptero MI-26 al iniciar las maniobras para el rescate, se desplomó y se incendió, resultando lesionados un Jefe y 3 oficiales de la Fuerza Aérea Mexicana, quienes en otro helicóptero fueron trasladados para su atención médica al Hospital Militar de la ciudad de Chihuahua; asimismo, en el lugar falleció el Sargento Eric Martínez”, resumió un comunicado de la Sedena el 4 de diciembre de hace 11 años.

 

 

Fin de los colosos

 

El 7 de enero de 2010, tan sólo una década después de su compra, la Fuerza Aérea dio de baja su segundo helicóptero MI-26, para dar comienzo a los trámites para ser enajenada.

 

Oficialmente, la razón de esta decisión responde al vencimiento de los componentes mayores y porque la Sedena considera incosteable su reparación. Sin embargo, extraoficialmente se sabe que esta aeronave llegó a su fin debido a que la armada rusa rompió relaciones con el Ejército mexicano.

 

Lo anterior detonó que la FAM. ya no recibiera asistencia técnica para los protocolos de mantenimiento del MI-26, ni tampoco acceso a refacciones. Y ante la imposibilidad de comprar las piezas en otra nación, el gobierno mexicano decidió darlo de baja, usarlo en exhibiciones y tratar de venderlo, a fin de recuperar un poco de la inversión de 126 millones de pesos.

 

Los MI-26 fueron diseñados en el bloque soviético durante los años setenta para la compañía de transporte nacional rusa Aeroflot, con la finalidad de alcanzar regiones de difícil acceso y posteriormente se contó con la variante militar denominada Halo.

 

Este tipo de aeronave es empleada en América Latina solamente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Perú.

 

El sustituto

 

Para remplazar a los dos MI-26, en 2004 la Fuerza Aérea Mexicana adquirió cuatro CH-53 a Israel, en su variante Yas’ur, como alternativas de unidades de ala rotativa de carga pesada.

 

El Stallion, como es denominado por la OTAN, fue desarrollado durante la época de la guerra fría con base en un requerimiento del U.S. Marine Corps para una aeronave con la capacidad de transportar 19 toneladas de peso o 38 soldados totalmente equipados. De hecho, este ha sido el helicóptero más grande desarrollado por los Estados Unidos.

 

Actualmente, los CH-53 operan en diversas condiciones desde la Base Aérea Militar No.8, de Mérida, Yucatán.

 

Desde su creación, esta aeronave demostró sus múltiples aplicaciones prácticas, desde el simple transporte hasta la búsqueda yrescate en casos de desastre.

 

De esta manera, México se convierte en el único país en América Latina en haber contado con ambos tipos de aeronave.