Más allá del entorno político que Cuba adquirió con la llegada del líder revolucionario, Fidel Castro le otorgó un papel protagónico al deporte cubano para proyectarse como potencia a nivel mundial. Desde el inicio de su mandato, la isla acudió a un total de 15 justas olímpicas, acumulando 77 medallas doradas, 65 de plata y 71 de bronce.

 

A nivel personal, Castro Ruz se declaró como un gran amante de la actividad deportiva, en específico del beisbol, ya que durante su época escolar se desempeñó como pitcher. La historia del beisbol en Cuba creció de la mano de Castro; uno de los momentos más emblemáticos de esa nación se vivió cuando su Selección derrotó a Estados Unidos y se colgó el oro en Barcelona 1992.

 

El mundo deportivo fue el enlace idóneo para que el mandatario solidificara una intensa amistad con Diego Armando Maradona, quien siempre se refirió a Castro como “el más grande de la historia”, así como otros atletas importantes.

 

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El Pelusa fue una de las figuras deportivas que con mayor frecuencia visitaron Cuba para estar con el líder. También en 1996, la leyenda del boxeo, Muhammad Ali se tomó un tiempo para reunirse con el político, sin embargo Fidel siempre se sintió orgulloso de Teófilo Stevenson, quien fue campeón olímpico en Múnich 1972, Montreal 1976 y Moscú 1980.

 

Revolucionario de corazón, pero deportista nato, Fidel Castro probó suerte en diferentes disciplinas. En su juventud fue delantero del colegio de Belén, en La Habana, y aunque carecía de técnica, su altura y fortaleza siempre le dieron el impulso para sobresalir.

 

En su visita a México, Castro y el Che Guevara, entre otros, entrenaron lucha libre, y fue Arsacio Kid Vanegas quien se encargó de su preparación física de cara a la Revolución Cubana. Bajo su extenso mandato, el deporte caribeño se elevó a niveles jamás pensados, convirtiéndose en un gran referente en el mundo del olimpismo.

 

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Se reunió con los grandes

 

Estrecha amistad con el Pelusa

 

Diego Armando Maradona, uno de los mejores futbolistas de toda la historia, lleva tatuada una imagen de Fidel Castro y Ernesto Guevara, dos personajes icónicos en el mundo entero. “Fidel, si algo he aprendido a lo largo de años de sincera amistad es que la lealtad no tiene precio”, manifestó Maradona en una carta para Fidel

 

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Con la leyenda del boxeo

Otra de las grandes visitas que tuvo fue la de Muhammad Ali, en 1996, marcada por la relación hostil entre caribeños y estadunidenses. El legendario pugilista arribó a Cuba invitado por la Cruz Roja Internacional. El gobernante le pidió un golpe al boxeador y la imagen recorrió el mundo entero

 

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Forjó al gran Stevenson

 

En el mundo del pugilismo, también destacó la estrecha relación con Teófilo Stevenson, quien ganó tres preseas áureas consecutivas y fue considerado el mejor boxeador amateur. Stevenson y Ali nunca pudieron concretar un encuentro, pues el cubano se negó a aceptar la bolsa que Don King ofrecía.