El actor Édgar Vivar, quien recuerda con nostalgia la época en el que trabajó en el circo, lamenta que la compañía Ringling Bros. deje de dar funciones definitivamente a partir de mayo.

 

“Dolorosamente nos enteramos hace pocos días que este circo cerrará después de casi 150 años de dar espectáculos”, declaró el histrión.

 

“Los tiempos cambian con las modas y los gustos, así que es comprensible que estos actos circenses no puedan seguir subiendo el telón porque implica el sufrimiento de los animales”, agregó.

 

Sin embargo, reconoce que los shows de este tipo son de aplaudirse, ya que en él se utilizan habilidades físicas únicas y se pone el corazón en el escenario.

 

Comentó que la fortuna que tienen estos proyectos son los hijos, porque en un número “el padre es el que educa a los niños y cada uno tiene su oficio, entonces están los que son malabaristas o los que se juegan la vida en el trapecio, por ejemplo”, opinó.

 

Asimismo, relató que durante una etapa de su vida, a lo largo de 15 años, trabajó en un circo, aunque “no como fenómeno”, bromeó; explicó que le tocó palpar lo que es la vida en ese tipo de labores y con ese trabajo recorrió toda la República Mexicana.

 

De igual manera, tuvo la oportunidad de presentarse en gran parte de los países de Sudamérica, a excepción de Brasil, “es una mística muy especial la que se vive en el circo”, afirmó.

 

Dijo que también trabajó en el circo Bell, que no es precisamente de la familia de Ricardo Bell, quien fuera uno de los más destacados clowns de siglo pasado.

 

Su historia le parece muy interesante, “un hombre que vivió en México durante la Revolución, tuvo 23 hijos; admiro su trayectoria”, concluyó.

 

jram