Inundaciones, sismos, tsunamis, huracanes y tornados, como los registrados el lunes en Estados Unidos, causan cada año pérdidas por más de 100 mil millones de dólares a la economía mundial.

 

El grave impacto de estos eventos en la economía de los países es analizado esta semana en Ginebra, Suiza, en un foro internacional organizado por Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR). En el encuentro se analiza la importancia de la participación del sector privado en la reducción de los riesgos de desastres, ya que las pérdidas económicas han sido subestimadas.

 

En entrevista con 24 HORAS, la jefa de la Oficina de la UNISDR, y representante especial del secretario general de la ONU en la materia, Margareta Wahlström, declaró que “la magnitud de la inversión del sector privado en los próximos años es una oportunidad para construir un planeta más resistente, pero sólo si la inversión toma en cuenta la distribución geográfica del riesgo y respeta los aspectos básicos de uso de la tierra y códigos de construcción”.

 

Los desastres naturales, como el sismo y el tsunami que azotaron a Japón en 2011 o las inundaciones en Tailandia durante el mismo año, causaron que las empresas vieran sus actividades paralizadas y algunas cerraran definitivamente, debido a los costos de reconstrucción y a la lentitud de la recuperación.

 

“Cuando sucedió con el fuerte terremoto en Turquía en 1999 (que mató a 17 mil personas), las empresas sufrieron un impacto severo durante mucho tiempo mientras podían reiniciar sus actividades, hasta muchas decidieron cerrar completamente”, explicó la funcionaria.

 

La idea del foro de la UNISDR este año es buscar cómo la inversión del sector privado está siendo dirigida para evaluar y controlar los riesgos de desastres y cómo las empresas deciden o no instalarse en una región donde las posibilidades de que sucedan desastres naturales son muy elevadas.

 

“El mensaje principal es que la integración y las conexiones de la economía global con los niveles locales en todas las partes del mundo, realmente significa que esos tipos de eventos que tenían efectos locales anteriormente pueden afectar ahora a todo el planeta”, indicó.

 

A las empresas, recordó Wahlström, no les gusta mucho hablar de las pérdidas económicas que sufren porque afectan su competitividad, pero considera que es el momento de discutir sobre las aportaciones de las compañías ante los riegos posibles que pueden suceder y sobre qué pueden hacer ellas para contrarrestar sus impactos en el ecosistema y en el cambio climático, debido a que los desastres ocurridos en los últimos tres años han tenido fuertes impactos en la economía mundial.

 

“Hemos visto niveles sin precedentes de pérdidas económicas en los últimos tres años aunque sabemos que la magnitud de las pérdidas relacionadas con desastres naturales está seriamente subestimada y hasta desconocida”, alertó la directiva.

 

Wahlström agregó que las pequeñas y medianas empresas son las más afectadas por los desastres naturales y son las que tienden a cerrar sus negocios tras esos eventos.

 

“Si no retoman sus negocios inmediatamente después de seis o 12 meses, estas empresas estarán fuera por siempre y no lograrán recuperarse”, expuso.

 

Debido a estos riesgos de desastres cada vez más elevados e impactantes, la jefa de la UNISDR concluyó que tanto el sector privado como los gobiernos federales y locales deben trabajar en conjunto para buscar medidas para mitigar y contrarrestar los impactos ambientales.

 

FRASE

 

“Hemos visto niveles sin precedentes de pérdidas económicas en los últimos tres años aunque sabemos que la magnitud de las pérdidas relacionadas con desastres naturales está seriamente subestimada y hasta desconocida”

 

Margareta Wahlström, jefa de la Oficina de la UNISDR