A pesar de haber demostrado que México es el país con más obesos en el mundo, incluso más que Estados Unidos, los programas para el combate a la obesidad y a la diabetes mellitus resultaron deficientes, inadecuados y no se supervisó adecuadamente su funcionamiento.

 

En medio de esta urgencia y de acuerdo con el resultado de la Cuenta Pública 2013 que entregó la Auditoría Superior de la Federación, en el Presupuesto de Egresos de la Federación no se incluyeron más esfuerzos presupuestarios para la prevención del sobrepeso y la obesidad, y en tres años el recurso asignado a este rubro sólo subió 2.7%.

 

Además, el diseño del programa presentó deficiencias, pues su objetivo se refiere a “la población con obesidad de 20 años y más, responsabilidad de la Secretaría de Salud, recibiera tratamiento, lo que disminuye el riesgo de padecer enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión”; sin embargo, el tratamiento propuesto por el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece) no está relacionado con sus propias atribuciones.

 

El Cenaprece es el organismo evaluador del impacto de los resultados respecto de la detección, tratamiento y control de enfermedades, como el sobrepeso y la obesidad, para apoyar la toma de decisiones en el sector salud.

 

Además, el Centro no capacitó a su personal en los estados ni demostró haber trabajado ni evaluado el impacto de las acciones en materia de prevención del sobrepeso y la obesidad.

 

Tampoco demostró que contó con un mecanismo de supervisión para dar seguimiento y evaluar los resultados de las acciones de detección, tratamiento y control del sobrepeso y la obesidad y, con sus resultados, fortalecer sus mecanismos de control para asegurar el cumplimiento de los objetivos y metas del Programa presupuestario “Prevención contra la Obesidad”.