La Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México (RNDDHM) expresó su preocupación por el incremento de las agresiones a defensoras de Derechos Humanos (DH), que de 2010 a 2014 sumaron 615, por lo que pidieron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) considere esta violencia como parte de su informe.

 

En una carta al secretario ejecutivo de la CIDH, Emilio Álvarez Icaza, a propósito de la visita que representantes de esta Comisión iniciaron el pasado 28 de septiembre, la RNDDHM describió el contexto de impunidad en México, en el que –aseguró– no se investigan ni sancionan las agresiones contra las defensoras.

 

Señaló que desde 2010, esta Red conformada por 189 defensoras de 24 estados de la República, se ha dado a la tarea de documentar y registrar los ataques contra las defensoras, ya que a la fecha no hay un registro oficial que permita saber cuál es la situación que se vive en el país.

 

De acuerdo con ese registro, en cuatro años (2010-2014) documentaron 615 agresiones contra defensoras: 118 en 2012, 189 en 2013, y 308 en 2014, entre ellas 36 asesinatos.

 

Entre las agresiones destacan las amenazas contra ellas o sus familias, difamación, violaciones sexuales, acoso y hostigamiento en redes sociales, allanamiento a casa; allanamiento a organizaciones; amenazas de agresión física; de muerte; criminalización; incomunicación; intento de allanamiento; intervención de correo electrónico personal; intimidación; persecución; seguimiento; tortura psicológica; tortura sexual; y vigilancia de domicilios.

 

Muchos de los ataques culminan, en algunos casos, en el desplazamiento forzado y el exilio de las defensoras, así como en el cese de sus actividades.

 

En la misiva se destacaron casos de activistas que han sido amenazadas recientemente por su labor, como la policía comunitaria Nestora Salgado o la activista Jacqueline Santana; así como el asesinato hace dos meses de Nadia Vera, en la colonia Narvarte en esta ciudad.

 

A pesar de que diversas defensoras cuentan con medidas cautelares de la CIDH –alertó la RNDDHM–, las agresiones en su contra continúan ocurriendo y sus autores no son castigados.

 

Ante el contexto de impunidad, la Red resaltó que muchas de las defensoras han tenido que recurrir a la CIDH y a la Corte Interamericana de Derechos Humano (CoIDH), para solicitar medidas cautelares y provisionales, debido a que están en constante riesgo.

 

La RNDDHM exhortó a la CIDH visibilizar de manera particular la situación de las mujeres defensoras de DH, y hacer las recomendaciones necesarias al Estado mexicano, para que garantice su seguridad y su pleno derecho a defender las garantías humanitarias.