La Gendarmería francesa completó hoy la labor de recuperación de los cuerpos de las víctimas del A320 de Germanwings que se estrelló hace una semana en los Alpes franceses, gracias a que la apertura de una vía terrestre hasta el lugar del drama permitió acelerar los trabajos.

 

“Hemos recuperado todos los cuerpos”, indicó el coronel Vialenc, portavoz de la Gendarmería en el lugar del siniestro.

 

Las labores se centrarán ahora en extraer del valle de los Trois Evêchés objetos personales de los fallecidos, que pueden contribuir a su identificación, una tarea que los investigadores calculan que puede durar entre dos y cuatro meses.

 

También seguirán buscando la segunda caja negra, la que contiene el registro de todos los parámetros de vuelo del aparato, con lo que pretenden completar la secuencia del accidente.

 

La primera de las cajas negras, que contiene la grabación de los sonidos de la cabina, recuperada el día mismo del accidente, ya permitió establecer una hipótesis muy clara de las circunstancias del mismo.

 

La Fiscalía francesa sospecha que el copiloto, Andreas Lubitz, se encerró en la cabina cuando el comandante salió al baño y estrelló voluntariamente el aparato.

 

La reputada Oficina de Investigación y Análisis (BEA) indicó hoy que la segunda caja negra puede completar los datos de la primera con los parámetros de vuelo.

 

Pero, como suele hacer tras cada accidente, la BEA buscará también detectar eventuales fallos en el control de los vuelos para evitar que se repita este tipo de accidente.

 

En particular, indicó la Oficina, en este caso estudiarán “el sistema de cierre de las cabinas de pilotaje” y “los procedimientos de acceso” a las mismas.

 

Desde los atentados del 11-S en Estados Unidos, las cabinas de pilotaje están dotadas de una puerta blindada que se puede bloquear totalmente desde el interior para impedir el acceso de terroristas.

 

Presuntamente fue ese protocolo el que utilizó Lubitz para aislarse en el interior y estrellar el aparato.

 

En paralelo a las labores de rastreo en la zona afectada, la región sur de los Alpes franceses sigue siendo un centro de peregrinaje de las familias de los fallecidos, en particular, la modesta estela levantada en el pueblo de Le Vernet, el más cercano a la montaña donde se estrelló el avión.

 

La delegada del Gobierno en ese departamento, Patricia Willaert, compareció hoy ante los medios para asegurar que el dispositivo puesto en marcha por Francia para acompañar a las familias se mantendrá todo el tiempo que sea necesario.

 

El fin de semana se espera una gran afluencia de familiares, puesto que es festivo en Alemania y en España, países de procedencia de la mayor parte de las víctimas del vuelo que cubría la línea entre Barcelona y Düsseldorf.

 

Más de 450 familiares han viajado ya hasta la región de los Alpes del sur, donde han recibido el apoyo de sanitarios, psicólogos y traductores del Gobierno español, respaldado por medios consulares de España y Alemania.

 

Lo que está descartado por el momento es que los familiares puedan acceder hasta el lugar del accidente, porque tanto el camino abierto hoy como la vía aérea está utilizada de forma prioritaria para las necesidades de la investigación, según Willaert.

 

La Gendarmería también indicó que será la compañía Lufthansa la que se encargue de la limpieza y acondicionamiento de la zona del accidente.

 

Precisamente su presidente, Carsten Spohr, tiene previsto visitar mañana la zona para rendir homenaje a las víctimas y a los equipos de rescate, al tiempo que ofrecerá una conferencia de prensa.