Salvador vende frutas preparadas en una de la calles de la delegación Cuauhtémoc de la Ciudad de México; aunque su “negocio” le deja ganancias equivalentes al doble del salario mínimo estaría dispuesto a aceptar un empleo formal, siempre y cuando la paga fuera buena, claro –dice-, acorde con sus capacidades. Él forma parte de un universo de 30 millones de mexicanos que actualmente laboran en la informalidad y a quienes el gobierno buscará integrar al mercado formal.

 

“El músculo de las instituciones del gobierno federal se va a poner a prueba en un universo tan grande que se ha generado a través de tantos años de 30 millones de informales en el país”, dijo ayer el titular del Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida, en referencia al programa que será anunciado en julio próximo por el presidente, Enrique Peña Nieto.

 

Esta especie de cruzada contra la informalidad, será el programa más importante de la Secretaría del Trabajo, dijo el funcionario en Ginebra, Suiza, en el marco de la firma de un convenio con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

Pero la tarea no será fácil, la tasa de informalidad en el país es tal que desde diciembre pasado debió ser incorporada a las mediciones que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

 

El reporte del instituto, que sirve de base para las políticas de la dependencia a cargo de Navarrete Prida, indica que durante el primer trimestre del año, de los 47 millones de mexicanos ocupados, 28.2 millones (59%) lo hacían en la informalidad.

 

Para Salvador, el dinero es la principal motivación para que el empleo informal, pero no es la única. La falta de estudios es mencionada por otros vendedores ambulantes, de los muchos que existen en calles aledañas al Paseo de la Reforma, en la delegación Cuauhtémoc, una demarcación que por cierto aporta 4.6% del Producto Interno Bruto Nacional, lo que la ubica como la séptima economía a nivel nacional.

 

“Te piden muchos papeles, y yo nada más terminé la primaria, y te piden en los trabajos la secundaria terminada, por motivos de la escuela, y por eso trabajo de comerciante”, explica un hombre que ofrece juguetes en la vía pública.

 

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) había advertido recientemente sobre el “déficit de habilidades” que predomina entre la población, resultado de la baja calidad de la educación, como un factor determinante para la elevada informalidad en el país. En este marco ha señalado a la educativa como la reforma de mayor trascendencia en el largo plazo.

 

METAS MEDIBLES

 

Si bien ya lo había adelantado desde finales de abril, el secretario del Trabajo dijo ayer que el programa contra la informalidad deberá ser un  esfuerzo comprometido con los tres niveles de gobierno, con los factores de la producción, a través de metas evaluables y medibles, en espera de que al final de año se traduzca en una migración hacia la formalidad.

 

Por lo pronto, este lunes el funcionario suscribió ante la OIT el Convenio Marco de Cooperación para la Promoción y Establecimiento de las Medidas Conducentes a Construir un Piso de Protección Social y para combatir el trabajo informal.

 

A la firma del convenio, que según el funcionario es “lo más trascendente para México” durante la presente conferencia de la OIT que tiene lugar en Ginebra, Suiza, sede del organismo multilateral, acudieron también representantes de empleadores y trabajadores, incluyendo los sindicatos llamados autónomos o disidentes.

 

Así, acudieron representantes de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), así como de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex). (Con información de AGENCIAS)

 

MATICES REGIONALES

 

Si bien la tasa de informalidad en el país es cercana al 60%, en la capital del país la proporción es menor: de cada 10 empleos cinco están en el mercado informal. En contraste, Oaxaca, Guerrero Chiapas muestran niveles superiores: 80.5%, 79.2% y 78.1%, respectivamente.

 

De acuerdo con datos del Inegi, Chihuahua, Nuevo León y Coahuila registran en ese orden las tasas más bajas de informalidad con 39.3%, 39.7% y 41.2%.

El músculo de las instituciones del gobierno federal se va a poner a prueba en un universo tan grande que se ha generado a través de tantos años de 30 millones de informales en el país

 Alfonso Navarrete Prida

 Secretario del Trabajo y Previsión Social

 

“Si me dieran un buen sueldo me sentiría responsable con la empresa. Pero yo aquí llego a ganar hasta el doble del sueldo mínimo, pero en las empresas no”.

 Salvador

 Vendedor ambulante