En un entorno económico como el que estamos viviendo es importante saber qué países y/o regiones se vuelven críticos y de seguimiento en los mercados financieros mundiales. Aquellas economías que más participan en el crecimiento internacional o aquéllas que tienen los mayores niveles de deuda y son de las naciones más grandes en tamaño del PIB o cuya moneda es de las que más se operan en el día a día.

 

Hablamos en términos de tamaño del PIB de países como Estados Unidos, la Zona Euro (Alemania y Francia), China, Japón y Reino Unido, teniendo como naciones emergentes a la India y Brasil. Si los evaluamos por contribución al crecimiento mundial, está en primer lugar China, la Zona Euro, India, Reino Unido y, por quitarle crecimiento a la economía mundial, Brasil y Rusia.

 

En cuanto a monedas, el dólar acapara 50% de las operaciones diarias en mercados internacionales; le siguen el euro, el yen, la libra esterlina, el franco suizo y el dólar canadiense, entre los principales. Sin embargo, recientemente el FMI incluyó en sus reservas de monedas al yuan chino.

 

Así, vemos a China como una de las principales economías que además tiene el liderazgo de adquisiciones de algunas materias primas.

 

Así, la economía de China creció 6.7% al tercer trimestre del año y los tres trimestres de 2016 crece a la misma tasa vs. 6.9% de desarrollo en 2015. La desaceleración está siendo ordenada hasta ahora en medio de su cambio de paradigma de un país maquilador y exportador a uno de mayor consumo interno.

 

Las ventas minoristas se mantienen a un ritmo de 10.7%, y en los primeros nueves meses del año crecieron 10.4%. El dato es importante porque el consumo representa más de 70% del PIB. La producción industrial sigue en desaceleración al crecer a un ritmo en septiembre de 6.1% anual, afectada por el exceso de capacidad en las industrias.

 

El crédito viene siendo un tema preocupante. Los préstamos personales y el apalancamiento de las empresas han venido creciendo fuertemente y reflejan un foco amarillo para el gobierno y la propia economía, que está dependiendo de estas variables para mantener el desarrollo de la economía.

 

La inflación muestra un aumento hasta ahora moderado al registrar, en septiembre, un incremento de 1.9% anual y al productor se ubica en tasa positiva (+0.1%) después de cuatro años de registros deflacionarios.

 

El gobierno dio a conocer que las reservas internacionales (las más grandes de un país) registraron un ajuste a 3.16 billones de dólares, lo que ha generado una presión en el propio movimiento del yuan, que se cotiza arriba de 6.73 yuanes y en el año registra una depreciación de 13.5%.

 

En 2017, el FMI estima que la economía china estará creciendo a un ritmo anual de 6.2%, muy por debajo de 6.7% actual, lo que puede mantener a este país dentro de las variables que generarían un aumento en la volatilidad de los mercados en lo que falta por concluir 2016 y durante 2017.

 

Se sumará a la salida del Brexit que iniciará en marzo de 2017 alimentando un escenario “incierto” tanto para Reino Unido como para las naciones que conforman la Unión Europea, lideradas por Alemania y Francia, a la normalización de tasas de interés por parte de la Fed, en donde la inflación ya en septiembre alcanzó 1.5% y para marzo se estima ya por arriba de 2.0%.