Se acabó el festín de carreras entretenidas, justo en la entrada de la llamada temporada europea que es el Gran premio de Austria, primera de cinco pistas tradicionales y consecutivas en el Viejo Continente.
Ganó Bottas con Mercedes, cuarto vencedor diferente en las últimas cuatro carreras, veinte puntos de diferencia en el Mundial de pilotos con ventaja para Vettel de Ferrari, sobre Hamilton de Mercedes.
Y en síntesis, vueltas emocionantes: dos, la primera y la última. Pero más allá de ello, el GP en los Alpes fue una carrera importantísima para Sergio Pérez.

 

Checo hizo gran arrancada, punto clave, que se puede diseccionar en dos conceptos: anticipación y frialdad.

 

Vamos por partes, lo primero es saber qué van a hacer los demás y moverse en consecuencia. Checo analizó los arranques de su compañero Esteban Ocon, quien no pudo contenerse de atacar por el exterior avisando la maniobra.

 

La respuesta del tapatío, ajedrez puro. Su movimiento fue uno sólo hacia el interior de la pista, sin importarle que el rival hubiera colocado su auto por delante.

 

Checo supo que Ocon atacaría también a Hamilton y aguantó, pero, metros más adelante, con la parte interna de la curva tres, cubierta por el mexicano, el francés quedó encerrado y no pudo movilizarse para continuar empujando.

 

La frialdad, que ya no es sorpresa, vino en el siguiente movimiento. Pérez contuvo un doble ataque de Ocon y al mismo tiempo pasó a Hamilton en la curva seis. Después, las posiciones se acomodaron naturalmente contra el piloto de Mercedes.

 

Golpe interno de autoridad con el que Sergio pone la tensión momentáneamente en la congeladora, hiló fino para controlar a su peligroso co equipero y recobró su posición de liderazgo en Force India.
¿Qué es lo más valioso, cuando mejora también la posición de Checo en el mundial?

 

Muchos aficionados han hablado del sexto lugar provisional que mantiene en el campeonato de pilotos, que, en efecto, es buenísimo, pero no es una posición que el auto de Force India ayude a mantener por más que haga el piloto mexicano.

 

Sergio Pérez, por ahora, debe avanzar alejado de los aspavientos, de los problemas internos que distraen la atención de su talento y la gran temporada productiva que sostiene hasta ahora.

 

Si Verstappen sigue metido en su peor temporada hasta ahora en F1, la ventana de oportunidad que se abre para nuestro compatriota es magnífica, porque aspira a una posición brillante en el campeonato.

 

Dejar que eso se empañe entre discusiones con el compañero de escudería, sería muy costoso. Por eso, la verdadera importancia del Gran Premio austriaco, fue observar la actuación de un Checo de hielo.

 

aarl