A pesar de los grandes acuerdos entre los miembros de la OPEP y algunos no miembros para equilibrar la oferta y demanda en la producción de crudo, los precios del petróleo han venido ajustando su cotización a lo largo de 2017. En el acumulado, su ajuste ronda 20% en las cotizaciones del West Texas Intermediate (WTI) y en el Brent del mar del Norte. En México, la mezcla mexicana ha venido ajustando en el año más de 14%.

 

 

Hagamos el recuento de lo último. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) viene impulsando desde el comienzo de año “la implementación de un pacto de congelación sobre la explotación de pozos petroleros”, como medida para revertir la tendencia a la baja de los costos del petróleo desatada desde mediados de 2014.

De acuerdo a información de la misma OPEP, en mayo el cumplimiento del pacto petrolero alcanzó 106%, su nivel más alto desde 2016. Para los países miembros, donde destaca Arabia Saudita, el cumplimiento en los recortes prometidos llegó a 108%. Las naciones petroleras habían acordado bajar su suministro en 1.8 millones de barriles de petróleo por día (bpd) a partir de enero. Una comisión técnica conjunta de productores de la OPEP y de fuera del cartel se reúne con frecuencia para monitorizar el cumplimiento del pacto, pero algo “no cuadra” de esta información.

A fines de mayo pasado, los grandes productores acordaron extender el pacto hasta marzo de 2018. A pesar de estas señales que confirman la permanencia del acuerdo, su efecto sobre la tendencia a la baja de los precios ha sido escaso. Esta situación pone de nuevo en cuestionamiento la eficacia de la medida para repuntar los precios del crudo, sobre todo cuando el principal productor de petróleo, Estados Unidos, no sólo no forma parte del convenio, sino que sostiene una política contraria a través del fracking (fracturación hidráulica).

Los perforadores estadounidenses aumentaron el número de plataformas de petróleo por vigésima segunda semana, llegando al mayor nivel desde abril de 2015, según Baker Hughes. La producción norteamericana de crudo se expandió a 9.33 millones de barriles diarios hasta el 9 de junio, cerca del nivel más alto desde agosto de 2015, con base en datos de la EIA.

A esto se suma que la producción de crudo de Nigeria y Libia -miembros de la OPEP exentos del acuerdo- está recuperándose, lo que aumenta los suministros. Algunos delegados de la OPEP están poniendo en duda que el acuerdo llegue a ser suficiente.

El precio promedio diario del WTI supera los 50 dólares por barril, mientras que los costos vienen siendo alrededor de los 40 dólares. Por ello, es difícil que la apertura de más plataformas de producción de crudo en Estados Unidos se frene.

Así, existe un riesgo estimado hasta el ciclo de baja en octubre aproximadamente en que el precio del WTI alcance los 37 dólares y pocas posibilidades de revertir movimientos de alza de manera consistente. Hoy vemos una zona de resistencia a partir de los 46 dólares. El tema de “volatilidad” empezará a subir de tono y estaremos viendo muchos comentarios de interesados en recuperar los precios que busquen datos que puedan ayudar un poco.

Tenemos que seguir de cerca a los grandes productores como Rusia, que siempre ha sido poco confiable en su información e, inclusive, se ha vuelto el principal cliente en venta de petróleo de China, Arabia Saudita, Estados Unidos, Irak e Irán, entre otros.