Productores adheridos al Consejo Nacional Agropecuario (CNA) y empresas cabildean con el gobierno federal reformas a las leyes de bioseguridad y de bioenergéticos, así como otras normas para avanzar hacia la comercialización de organismos genéticamente modificados.

 

Los cambios a la legislación fueron planteados por el CNA en el documento “Propuesta de Modelo para una Política Pública para el sector Agroalimentario Mexicano”, los cuales, de acuerdo con el propio organismo estarán considerados en la reforma al campo que el Ejecutivo anunció para este 2014 en un evento en Nayarit en noviembre pasado, y confirmó el 6 de enero en Veracruz.

 

Benjamín Grayeb, presidente del CNA, dijo a 24 HORAS que el anuncio de reforma al campo hecho por Enrique Peña Nieto en Veracruz durante la conmemoración de los 99 años de la Ley Agraria, incluye todas las propuestas hechas por el organismo desde 2012, entre las que sobresale el impulso a los transgénicos.

 

De acuerdo con el organismo que agrupa a 220 productores del país y aporta 75% de la producción nacional, uno de los principales instrumentos para fomentar la productividad agrícola es impulsar el desarrollo tecnológico y la capacitación, donde pone énfasis en facilitar el acceso a las nuevas tecnologías.

 

En su documento, el Consejo plantea revisar exhaustivamente las disposiciones de las leyes de bioseguridad y de bioenergéticos “que frenan el desarrollo tecnológico en vez de impulsarlo”; acelerar la emisión de normas que permitan avanzar los organismos genéticamente modificados a la fase comercial con los agricultores, y fomentar la productividad mediante el uso de estas semillas, esto como parte de una agenda política agropecuaria de mediano y largo plazo.

 

Si bien las leyes de Desarrollo Rural Sustentable y de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (esta última promulgada en 2005) reglamentan el uso de estos organismos en México, actualmente los cultivos transgénicos que existen en el país están en fase experimental o de liberación al ambiente en programa piloto.

 

La crítica por parte de grupos contrarios a estos productos se da en el sentido de que la apertura a los transgénicos daría el control de la agricultura a unas cuantas compañías transnacionales que, bajo el pretexto de las patentes, podrían demandar a campesinos que utilicen sus semillas sin consentimiento al contaminarse algún campo de semillas nativas por medio de la polinización.

 

Pero el CNA no es el único organismo interesado en la apertura del agro a los transgénicos. En agosto del año pasado, Monsanto envió una carta al titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Enrique Martínez, donde reiteró su “compromiso para seguir colaborando con las autoridades en el proceso para obtener la autorización que nos permita el uso comercial de estas semillas”.

 

DATO

 

2005 año en que se promulga la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM), y a la que detractores de los transgénicos, llamaron la “Ley Monsanto”