La directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes, Lidia Camacho, externó sus condolencias a la familia del artista plástico estadounidense Phillip Bragar, quien murió la víspera, a los 92 años de edad, y de quien dijo “extrañaremos su bonhomia y su extraordinaria sensibilidad”.

 

“Para su familia, mi más sincera solidaridad en tan difíciles momentos. Descanse en paz este maestro de la plástica”, escribió Camacho en su cuenta de “Twitter”.

 

Luego, en un comunicado, el INBA recordó que Bragar nació en 1925, en Nueva York, Estados Unidos, y fue en 1954 cuando decidió viajar a México e iniciar sus estudios en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, momento a partir del cual consagra su vida al arte.

 

Su espíritu inquieto, añadió, lo llevó a la pintura como el medio más claro de expresión, en diversos soportes y técnicas, además de experimentar con el grabado, la escultura y el dibujo.

 

La obra de Philip Bragar supo plasmar la existencia humana en múltiples formas, siempre marcado por una búsqueda expresionista, preocupado por el avance de la sociedad y el desarrollo urbano.

 

Durante su amplia y prolífica trayectoria, exhibió su trabajo en el Museo del Palacio de Bellas Artes y el Museo de Arte Moderno del INBA. Fue parte del Salón Independiente, donde participó en todas sus ediciones, entre 1967 y 1971.

 

En mayo de 2015, el INBA le otorgó un reconocimiento por el 90 aniversario de su nacimiento. En esa ceremonia, la entonces directora general del INBA y hoy secretaria de Cultura federal, María Cristina García Cepeda, definió a Philip Bragar como un artista visual “cuya honestidad creativa se caracteriza por su vocación, entrega, pasión y amor a México”.

 

En 1987, durante su exposición en el Museo de Arte Moderno, Bragar dijo: “Crear quiere decir fuego, y fuego quiere decir pasión, y pasión consumida por fuego es arte, cuando está dirigido creativamente por una disciplina interior encontrada por el artista, por medio de un esfuerzo espiritual muy profundo”. Sin duda, ese fue el sentido que el artista le dio a su existencia, concluyó.

 

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