Tres hechos esta semana motivan mis reflexiones sobre el espacio público.

 

Lo primero, la polémica por el uso del “Periscope” por Arne Aus den Ruthen, director General en la delegación Miguel Hidalgo, con funciones que han sido llamadas “City Manager”. Ante una debilidad institucional, Arne ha optado por “educar” a la ciudadanía, algo que no es muy aceptado entre defensores de derechos humanos.

 

Las acciones de Aus den Ruthen están inspiradas en las de Antanas Mockus y hasta cierto punto son lo que el propio Mockus llama “violencia simbólica”, cuya función es detonar cambios en la cultura de la ciudadanía. El hecho concreto, sin embargo, es que por décadas hemos dejado de aplicar normativas urbanas, y nuestras banquetas están plagadas de vehículos que entorpecen el paso peatonal y deterioran esta infraestructura. La función de la Secretaría de Seguridad Pública, que dirige Hiram Almeida, es sancionar a estos vehículos y, en su caso, retirarlos. La función de Aus den Ruthen es hacerlo del conocimiento de Seguridad Pública, que hasta hoy prefiere no enterarse.

 

Hay un discurso eufemístico de “máxima publicidad” con el que Arne y otros funcionarios están publicando sus acciones en Periscope. Hay argumentos, sin duda, a favor del derecho a la intimidad que validan la oposición a esta herramienta. Pero los autos están en la banqueta, en cualquier calle o colonia de la ciudad.

 

El segundo de los hechos pasó un poco más desapercibido. Instancias gubernamentales distintas a la Autoridad del Espacio Público siguen tratando de imponer centros comerciales elevados en el espacio público. Su siguiente reto se ubica en la lateral de Paseo de la Reforma en Santa Fe. Auguro, sin duda, otro fracaso más de Procdmx, S. A. de C. V. y su titular, Simón Levy. La inversión en el espacio público vista no como urbanismo social o táctico, sino como urbanismo salvaje.

 

Detrás de esto también veo una realidad, ante la falta de espacio público adecuado en nuestra ciudad, la inversión público privada surge como una alternativa de financiamiento. Y el problema de Procdmx es que justo es una entidad promotora de negocios, y no tiene por qué cargar con una filosofía del espacio público.

 

El tercer hecho. La titular de la Autoridad del Espacio Público, Dhyana Quintanar, fue removida esta semana para facilitar una investigación en su contra. Eso significa que en días habrá un nuevo titular.

 

La Autoridad del Espacio Público está llevando funciones patrimoniales que corresponden a instancias como la Oficialía Mayor, justo las que están detonando la investigación a su ex coordinadora, pero al mismo tiempo está quedando fuera de decisiones clave cuando se involucra la participación privada, por ejemplo los paraderos de transporte público. ¿No ha pensado el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera que este es el momento ideal para desaparecer Procdmx y fortalecer a la Autoridad del Espacio Público?

 

Y por último, una función más que yo daría a la AEP: caracterizar y calificar el espacio público existente, de tal suerte que podamos tener referentes presentes y futuros de calidad del espacio, por su infraestructura, conservación y respeto. Esto sentará las bases para medir si Seguridad Pública y las delegaciones hacen su trabajo o no, lo que al final será más objetivo y efectivo que las transmisiones de Periscope.