Debido al encarecimiento del tipo de cambio se aplazó el anuncio del aumento de 10% para 900 mil trabajadores que perciben un salario mínimo, y que estaba previsto para mediados de octubre, según confirmó Enrique Guillén, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra).

 

En una entrevista con 24 HORAS, reconoció que no se puede seguir postergando el aumento del salario, pero el sector empresarial empieza a sentir el impacto cambiario en los precios de algunos productos, por lo cual se evalúan los efectos que podría tener el incremento para evitar que en lugar de ayudar a la clase más necesitada le resulte contraproducente.

 

En agosto pasado, el representante de los industriales dijo a este medio que para octubre se tendría ya la información (producto del consenso entre el sector privado, el Gobierno y los sindicatos), sin embargo, debido a los “picos tan altos” en la paridad no hay una fecha definitiva para cerrar el debate.

 

Originalmente el anuncio se esperaba desde el 23 de junio, como parte de las conclusiones que debía presentar la Comisión Consultiva para la Recuperación Gradual y Sostenida de los Salarios Mínimos Generales y Profesionales, creada en octubre de 2014 por el Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami).

 

La comisión consultiva surgió luego de que en agosto de ese año el Gobierno de la Ciudad de México presentó el documento Política de recuperación del Salario mínimo en México y el Distrito Federal, en el que se planteó elevarlo de manera gradual desde 82.86 pesos en 2015 para llegar a 171 pesos diarios en 2018.

 

Las previsiones de la Canacintra apuntan a que la inflación para diciembre de este año alcance entre 3.15% y 3.20%, un punto porcentual por encima del mínimo histórico del año pasado.

 

“Este aumento es sólo para el salario mínimo, que representa a 900 mil trabajadores, los demás sueldos se negociarán a fin de año en los contratos colectivos de trabajo”, pues en caso de que el salario mínimo se utilizara como un múltiplo para incrementar el resto de los sueldos, se encarecería el coso de producción y se trasladaría a los consumidores, problema que se conoce como “efecto faro”, aclaró Guillén.

 

Hasta ahora la propuesta del incremento no se ha movido, por lo que sigue entre seis y siete pesos, es decir, el salario mínimo para el año entrante subiría a un máximo de 80.4 pesos, desde 73.04.

 

Ricardo Becerra Laguna, presidente del Instituto de Estudios para la Transición Democrática, consideró que la propuesta de la iniciativa privada es un buen inicio, aunque es insuficiente para que los trabajadores abandonen la línea de pobreza extrema, pues se necesitan al menos 89 pesos diarios para abandonar la pobreza extrema.

 

“Si la línea del salario mínimo en diciembre de este año se encamina a 89 pesos, aproximadamente 3.5 millones de trabajadores abandonarían la pobreza extrema”, precisó.