La Sociedad Financiera Popular (Sofipo), Alta Servicios Financieros, está en quiebra técnica desde el cierre del segundo trimestre de este año, pues presenta un déficit de 4.7 millones de pesos en su balance general, dato que coincide con incumplimientos de contrato relacionados con el pago de intereses a algunos de sus poco más de 51 mil clientes.

 

De acuerdo con el balance general correspondiente al periodo abril-junio de 2015, disponible en su página de internet, el total del activo de la empresa –que opera bajo la misma figura que tenía Ficrea– se ubicó en 263 millones 226 mil pesos, mientras que el pasivo y el capital se ubicaron en 267 millones 997 mil de pesos.

 

Cuando la suma del pasivo y el capital es más grande que el total del activo, la empresa entra en una quiebra técnica, por lo que la diferencia en el balance general apunta a que la Sofipo opera en “números rojos”.

 

La microfinanciera reconoció el incumplimiento de sus obligaciones desde junio de este año en un comunicado que envió a sus clientes.

 

“Aunque aún no se han cumplido en forma cabal las expectativas de regularizar a finales de mayo, motivo por el cual le pedimos nuestras más sinceras disculpas”, señala el documento que posee 24 HORAS.

 

La Sofipo detalló que el incumplimiento de estas obligaciones ocurrió debido a que a principios del año inició un proceso de transformación para despejar “amenazas relevantes” a la generación de beneficios de las empresas del Grupo.

 

A partir de ese momento, la Sofipo hizo llegar diversos comunicados a sus clientes en los que aseguró que tiene negociaciones con inversionistas de capital que les permitirán “honrar los compromisos” asumidos, aunque no precisó con qué instituciones o personas se llevan a cabo las negociaciones.

 

Para el 30 de julio, la empresa fundada por Salvador Abascal Álvarez y Luis López Panadero, afirmó que el 30 de agosto recibiría la primera inyección de capital y que “una semana después estaremos en condiciones de realizar los procesos de distribución de los recursos para apoyar la aceleración de la regulación de nuestros compromisos”.

 

El caso más reciente fue el de Ficrea, Sofipo que defraudó a sus seis mil 300 clientes por un monto superior a los dos mil millones de pesos, esta entidad se encuentra ya en quiebra.

 

El 31 de agosto, la Sofipo realizó una reunión para presentar a los nuevos inversionistas ante sus clientes, aunque el evento estuvo limitado a 100 lugares, cuando tienen más de 51 mil clientes reportados hasta marzo pasado.

 

Sin embargo, el 3 de septiembre expuso que el proyecto de inyección de capital por parte del “inversionista privado mexicano” se retrasó, pues solicitó una prórroga de 30 días para completar la transacción, aunque no se precisaron ni los montos, ni se reveló el nombre del inversionista.

 

Sofipo se niega a cumplir con obligaciones

 

La “reestructura” de Alta Servicios Financieros provocó afectaciones a sus clientes, pues a pesar de que la empresa argumenta que mantiene abiertos los “canales abiertos de comunicación” uno de los clientes de la Sofipo señaló a 24 HORAS que desde junio de este año dejó de recibir el pago de intereses correspondientes a seis diferentes contratos, lo cual representa un incumplimiento.

 

“De aquellos contratos que se pagan intereses al vencimiento, dejaron de emitir el Comprobante Fiscal Digital a través de Internet (CFDI), lo cual es un requisito del Servicio de Administración Tributaria (SAT), además que desde mayo no emiten Estados de cuenta”, comentó.

 

Abundó que la empresa se niega a regresar el capital, así como a firmar una solicitud de recisión de contrato, pese a que solicitó un acuse de recibo.

 

“La respuesta siempre es la misma: “está en firma”. Desde el 27 de agosto recibieron mi solicitud de cancelación” y no ha recibido respuesta ni la devolución de sus recursos.

 

Abundó que ante la negativa de la empresa a rescindir el contrato y devolver los recursos solicitó ayuda a la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) y pidió la intervención de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), aunque no ha recibido respuesta por parte de los organismos