Mediante un nuevo esquema de autorizaciones a doctores, la implementación de formatos electrónicos para los recetarios médicos y libros de control para las farmacias, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) busca acercar opiáceos y morfina a cuando menos 70 mil pacientes en etapa terminal, para mejorar su calidad de vida y que no sufran dolor.

 

De acuerdo con el informe “Cuidar cuando no es posible curar: asegurando el derecho a los cuidados paliativos en México” que presentó en 2014 la organización internacional Human Rights Watch, “decenas de miles” de pacientes con enfermedades terminales en el país sufren de manera innecesaria porque no tienen acceso a medicamentos para aliviar el dolor.

 

En siete estados los servicios de cuidados paliativos no estaban disponibles; en otros 17 este servicio sólo estaba disponible en las capitales de los estados; y el sistema público de Salud tenía pocos establecimientos dedicados a este tipo de atención.

 

“Un obstáculo importante es el limitado acceso a la morfina y otros analgésicos opioides (…) La ley mexicana exige que las recetas para estos medicamentos contengan etiquetas con códigos de barras, que los médicos sólo pueden obtener en persona en las capitales estatales. Como resultado, muy pocos médicos están autorizados a prescribir estos medicamentos y muy pocas farmacias los tienen en existencia”, alerta el reporte.

 

Ante esta situación, en 2014 la Secretaría de Salud promovió un paquete de medidas regulatorias: la Norma Oficial Mexicana NOM-011-SSA3-2014 y un Acuerdo del Consejo de Salubridad General para establecer los criterios para atender a enfermos  terminales y hacer obligatorios los esquemas  de cuidados paliativos.

 

En entrevista con 24 HORAS, el titular de la Comisión Nacional para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), Mikel Arriola Peñaloza, explicó que a partir de la entrada en vigor de estas regulaciones, los procedimientos ya se hacen por Internet, por lo cual se ha reducido de dos meses a tres días hábiles el tiempo para registrar y autorizar a los médicos para recetar morfina.

 

Además de que se les entrega un block con 200 recetas especiales para estos  medicamentos controlados (en lugar de las 50 que se les daban) y sus datos personales (nombre, cédula profesional, domicilio) ya no se exhiben en las recetas, lo que les da seguridad personal de que no serán intimidados por el crimen organizado para expedir o entregar su block de recetas, en caso de que alguna de ellas cayera en manos equivocadas.

 

Además, pocas farmacias vendían estos medicamentos por el exceso de regulaciones; ahora los trámites e inventarios se controlan por Internet lo que facilita las inspecciones para la autoridad sanitaria y elimina trámites burocráticos para las farmacias.

 

“El problemas no era de oferta. Había un gran déficit de recetas. El diagnóstico era mucha regulación, poca efectividad, pocas recetas”, explicó el funcionario en entrevista, “en el mes de julio (de 2015) antes de entrar este mecanismo, se habían surtido 24 recetas de 88 mil personas al año que viven con dolor; sólo el 10% de ellos tenía acceso. Teníamos más de cien mil unidades de opiáceos, la demanda no había activado el flujo de la cadena farmacéutica”

 

Al corte del 2 de febrero, mil 931 médicos se han registrado ante la Cofepris para expedir morfina, se han entregado 866 recetarios electrónicos, y se han surtido 11 mil 291 recetas. Esto representa un incremento de 46,945%, si se compara con las 24 recetas que se habían surtido al 15 de julio de 2015.

 

El siguiente paso es capacitar a los médicos para que puedan diagnosticar adecuadamente cuando una persona esté viviendo con dolor y necesite acceder a la morfina. El objetivo es que esta capacitación no se quede sólo en los médicos especialistas que no pueden llegar a las comunidades más alejadas, sino que incluso los médicos generales y familiares puedan recetar morfina.

 

“Además de que el mecanismo funcione, las nuevas regulaciones ordenan capacitar a los médicos para que ellos hagan un ejercicio muy sencillo: que califiquen el grado de dolor y receten lo que les compete de acuerdo con la OMS desde paracetamol hasta opioides, morfina”.