El secretario de Agricultura, Enrique Martínez y Martínez comentó hace unos días que veía buena disposición de nuestros partners estadunidenses para resolver algunos problemitas comerciales en el sector agropecuario. ¡Son una lindura los güeros!, le faltó decir.

 

Pero más tardó en afirmar lo anterior que en comerse sus palabras, pues aquellos tuvieron la puntada de exigir que las exportaciones de carne de ganado bovino y porcino que realicen México y Canadá al mercado norteamericano cuenten con el etiquetado corregido y aumentado “COOL” (Country of Origin Labeling) del país de origen, el cual debe llevar datos como dónde nacieron, crecieron y se sacrificaron los animalitos, y elimina la posibilidad de mezclar carne de ganado de Estados Unidos y México bajo una sola etiqueta.

 

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La Organización Mundial del Comercio (OMC) reaccionó diciendo que el requisito impuesto es una flagrante violación de sus obligaciones internacionales como miembro de la organización; la medida incrementa su carácter discriminatorio en contra de las exportaciones canadienses y mexicanas de ganado y está dañando a los productores, ganaderos, procesadores, trabajadores de plantas y distribuidores de estos productos en sus comunidades que se encuentran integrados de manera mutuamente benéfica en Norteamérica. Canadá como México están sumamente decepcionados con el hecho de que Estados Unidos sigan intentando, a la fecha, defender esta política claramente proteccionista.

 

¡Pues qué COOL…eros! ¿No?

 

Peor se las cuento: El próximo viernes, el Departamento de Comercio de Estados Unidos emitirá su fallo sobre el dumping en las exportaciones de azúcar de México al mercado norteamericano, el cual será en contra por lo que nuestros vecinos van aplicar aranceles de entre 30% y 40% a los envíos de dulce de caña a dicho país. Si a estos porcentajes le sumamos la cuota compensatoria -que oscila entre 15% y 17%- que establecieron nuestros buenos vecinos hace un par de meses por subsidios a la producción de azúcar, quienes exporten “polvito blanco” a Estados Unidos tendrán que pagar aranceles cercanos al 50%.

 

Lo que varios industriales azucareros mexicanos y otros protagonistas del sector no se explican es por qué tanto los titulares de la Secretaría de Comercio de México como de Agricultura siguen manteniendo un postura medrosa, sobre este delicado asunto. Antes de que se anuncie el fallo por dumping, Ildefonso Guajardo debería salir a declarar en tono severo y hasta indignado, que si nos aplican un impuesto por “dumping” a las exportaciones azucareras, México les responderá con un arancel a las importaciones de jarabe de maíz procedente de Estados Unidos que, dicho sea de paso, desplaza a más de un millón de toneladas de azúcar en el mercado nacional.

 

¡Ya estuvo suave!, ¿no?

 

AGENDA PREVIA

 

FOCOS AMARILLOS SOBRE LA CONSULTA DEL IFT. El día de hoy concluirá el plazo de 10 días hábiles fijado por el Instituto Federal de Telecomunicaciones y son muchas las preocupaciones que ha despertado en el sector la consulta pública del anteproyecto mediante el cual se emiten las reglas para la Portabilidad Numérica.

 

Es muy claro que en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, el Congreso estableció la importancia de la portabilidad como condición fundamental para generar verdadera competencia en materia de telefonía fija y móvil. Por eso, ha encendido las alertas que el anteproyecto del IFT parezca caminar en sentido opuesto al nuevo marco legal. El órgano regulador pretende, por ejemplo, que el inicio de la vigencia del acuerdo ocurra 90 días después de su publicación. Es decir, sin fundamento ni motivo el IFT sugiere demorar los efectos pro competencia de la nueva legislación, a pesar de que ésta dispone textualmente que la portabilidad numérica no debe verse “retrasada o impedida” de modo alguno, e incluso prevé un plazo obligatorio de 24 horas a partir de que un usuario solicita cambiarse de una compañía telefónica a otra, para que ese cambio se realice.

 

Habrá que analizar con detalle las opiniones que se viertan en el marco de la consulta que está por acabar.