La incidencia de robo de autos aumenta en México. Esa es la conclusión a la cual uno puede llegar fácilmente si escucha con atención las conversaciones entre amigos en reuniones o entre colegas en el trabajo.

 

Desde hace tres lustros existe en el país tecnología diseñada íntegramente para combatir este delito y que ayuda a la policía a desarticular bandas de delincuentes.

 

Sin embargo, también existen compañías de rastreo satelital que toman ventaja de la inseguridad en el país para ofrecer engañosamente servicios GPS como solución de recuperación de vehículos robados.

 

Lo Jack, una empresa cuya tecnología fue diseñada específicamente para localizar y recuperar vehículos robados que opera en México desde hace más de 15 años, estima que la incidencia de este delito continuará creciendo.

 

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) del 2006 al 2013 el hurto de vehículos asegurados aumentó 53%. Y esta tendencia seguirá repuntando -para vehículos con o sin póliza de seguro- de acuerdo con las estimaciones de Lo Jack, las cuales se desprenden del análisis de sus datos.

 

Históricamente la comercialización de autos robados ha tenido su origen en un gigantesco mercado negro de autopartes y la exportación ilegal de vehículos por encargo. Dos ‘industrias‘ que operan con vergonzosa impunidad en el país.

 

Hoy en día ese origen, de acuerdo con un directivo de una empresa de seguros automotrices, puede tener otro aliciente: las políticas antilavado de dinero que imposibilitan comprar en efectivo un vehículo en agencia.

 

Y es que si un criminal ya no puede adquirir un vehículo nuevo -pensemos de 700 mil pesos- para legitimar una parte de su dinero ilícito, pues ahora está dispuesto a pagar 70 mil por cada unidad robada de su marca favorita para operar en entidades conflictivas como Michoacán, Sinaloa y Tamaulipas.

 

En México la corrupción y la impunidad, aunado al bajo nivel de denuncias por parte de las víctimas, genera el caldo de cultivo idóneo para que el delito de robo de autos opere como una próspera industria que genera millonarios dividendos.

 

Este contexto de inseguridad ha servido para que empresas de servicios de tecnología satelital, extraordinaria herramienta para monitorear y administrar flotillas, así como para navegación, ofrezcan engañosamente sus servicios como una solución para recuperar autos robados.

 

Nada más engañoso que eso. La tecnología GPS es una solución excelente para navegación y monitoreo pero no fue diseñada para combatir el robo de autos. En el momento en el que la antena del vehículo pierde contacto con la señal del satélite simplemente deja de ser rastreado.

 

Es decir, si una unidad equipada con GPS se esconde dentro de la caja de un tráiler o en un contenedor o simplemente debajo de un puente, el satélite lo pierde. Lo peor, al no ser empresas de seguridad privada ninguna autoridad las regula para que opere como tal.

 

La oferta de valor de Lo Jack es el uso de la radiofrecuencia digital bajo una arquitectura tecnológica diseñada específicamente para localizar y recuperar autos robados. Es una solución vigente y clave entre las policías de distintos países para combatir con éxito el fenómeno del hurto de vehículos.

 

Es una tecnología que inició operaciones en México en 1998 en Guadalajara a partir de una licitación pública. Ha invertido millones de dólares en infraestructura y ha firmado múltiples acuerdos de colaboración internacionales para recuperar autos robados mexicanos en Centroamérica y Estados Unidos.

 

Es regulada por las autoridades federales y se convierte en una herramienta complementaria a un seguro de autos pues la tendencia revelada por los datos de la empresa es que los modelos con una antigüedad mayor a dos años es la tendencia para los ladrones de vehículos.

 

Es por ello que Lo Jack ofrece soluciones específicamente diseñadas para dar tranquilidad a los propietarios de vehículos seminuevos con paquetes muy accesibles y convenientes.

 

La tecnología es ya el mejor aliado de los seguros de autos en un mercado donde lejos de descender, aumenta la incidencia de robo de vehículos al amparo de la impunidad y de la corrupción.