Foto: EFE Lula, quien insiste en su inocencia en todos los casos, enfrenta aún en primera instancia otras cinco causas por diversas acusaciones de corrupción  

El ex mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, condenado a 12 años por corrupción, cumple hoy 100 días de prisión y continúa firme en su decisión de presentarse a los comicios presidenciales de octubre, a pesar de estar virtualmente inhabilitado por la justicia.

Lula, quien gobernó Brasil entre 2003 y 2010, está preso desde la noche del pasado 7 de abril acusado de haber recibido de la constructora OAS un apartamento de tres pisos a cambio de beneficios durante su gestión.

Desde que está tras las rejas, Lula ha estado acompañado por un grupo de seguidores que desde el primer día de su reclusión lo acompaña desde el campamento “Lula Libre” y realiza una vigilia permanente de “resistencia” por su líder.

Hoy, cuando Lula cumple 100 días de prisión, sus simpatizantes lo acompañan en una jornada que ha transcurrido en medio de actividades políticas y culturales y en la que nuevamente y, como lo han venido haciendo durante estos 100 días, enviarán al unísono el “buenas noches, Lula” con el que despiden cada día a su líder.

Lula también fue recordado hoy por varios dirigentes de izquierda del mundo que exigieron su liberación y que participan en el Foro de Sao Paulo en Cuba, cofundado por el propio Lula y Fidel Castro (1926-2016) en los años noventa.

“Para impedir que vuelva a presidir Brasil, Lula se encuentra encarcelado injustamente desde hace 100 días, pero seguimos resistiendo, luchando”, afirmó Mónica Valente, secretaria ejecutiva del Foro en el discurso inaugural del evento.

Más allá de la jornada de hoy, el Partido de los Trabajadores (PT), formación de Lula, organizará una manifestación mayor el próximo miércoles por sus 100 días de prisión, fecha en la que también se conmemora el aniversario del ex presidente sudafricano Nelson Mandela, que cumpliría 100 años y que llegó a ser el mandatario de esa nación luego de estar preso por 27 años.

Desde que está preso, Lula ha sido visitado por personalidades como el ex presidente uruguayo Pepe Mujica y el actor estadounidense y embajador de buena voluntad de la ONU Danny Glover y hasta ha recibido un rosario enviado por el papa Francisco.

El ex jefe de Estado, que dice ser inocente y se autoproclama preso político, ha fortalecido su imagen con estas visitas y con los impedimentos que la Justicia ha puesto para que otras personalidades lo hicieran como fue el caso del Premio Nobel de Paz Adolfo Pérez Esquivel o la expresidenta Dilma Roussef.

El que la Justicia hubiera impedido entrevistas de la prensa al ex mandatario, argumentando que Lula, aunque se declare candidato presidencial es “inelegible” por la condena que le fue impuesta, también ha ayudado a engrandecer su imagen.

No obstante, para el líder de los petistas el mayor halo de esperanza se centra en dos recientes decisiones judiciales: la sentencia absolutoria que le otorgó un juez en un proceso en el que Lula era acusado de obstrucción a la Justicia y un habeas corpus cautelar concedido por la Corte Superma al ex ministro José Dirceu, quien fuera el más fiel escudero de Lula.

Con la medida, Dirceu, preso desde mayo y condenado a 30 años de prisión también por las corruptelas en Petrobras, quedó en libertad.

La liberación de Dirceu, si bien no sienta jurisprudencia, supone un precedente importante, pues podría abrirle las puertas de la libertad a Lula, que ha pedido varias veces la suspensión de su encarcelamiento para responder en libertad hasta agotar todas las apelaciones en la Justicia.

A pesar de su situación jurídica, Lula continúa como favorito para las elecciones del próximo 7 de octubre en Brasil con un 33 % de la intención de voto, frente a un 17 % de su contrincante más cercano, el ultraderechista Raúl Bolsonaro.

Lula ha sido proclamado como candidato presidencial por el PT pero está virtualmente inhabilitado por normas que vetan la participación en los comicios de condenados en segunda instancia, como es su caso.

En enero, el Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región (de segunda instancia), amplió a 12 años y 1 mes la condena de 9 años y 6 meses que impuso a Lula en primera instancia el juez Sergio Moro, encargado del caso Petrobras.

Las normas electorales en Brasil impiden presentar un candidato con una condena ratificada en segunda instancia, como ocurre con Lula, por lo que si el PT lo inscribe el 15 de agosto, como lo ha anunciado, las autoridades electorales pudieran vetarlo.

No obstante, la Justicia electoral no se pronuncia de oficio y solamente podría hacerlo en caso de que la candidatura de Lula sea realmente oficializada.

Lula, quien insiste en su inocencia en todos los casos, enfrenta aún en primera instancia otras cinco causas por diversas acusaciones de corrupción, varias de ellas vinculadas a los escándalos en la petrolera estatal.

 

NCG