Foto: Cuartoscuro Guajardo afirmó que los equipos negociadores seguirán en contacto durante el fin de semana, y estará "de guardia" antes de regresar a Washington el próximo lunes.  

WASHINGTON.- Las negociaciones para alcanzar un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) siguen sin llegar a buen puerto, pese a encontrarse en la recta final, y con las críticas constantes de fondo del presidente estadounidense, Donald Trump, que no cesa de calificar el pacto como “terrible”.

 

Después de una semana de intensas negociaciones, y de haber señalado hoy como fecha límite, lo cierto es que los negociadores regresarán a Washington la próxima semana para volver a sentarse en la mesa.

 

“La negociación tomará todo el tiempo necesario para lograr un buen acuerdo”, dijo Chrystia Freeland, la ministra de Exteriores canadiense, a los periodistas al término de su encuentro trilateral con el representante de Comercio Exterior estadounidense, Robert Lighthizer, e Ildefonso Guajardo, secretario de Economía mexicano.

 

Freeland indicó que se han registrado “sólidos” avances en las últimas semanas.

 

Por su parte, Guajardo insistió en que para México la prioridad del nuevo TLCAN, en vigor desde 1994, es la calidad del acuerdo.

 

“No vamos a sacrificar balance y calidad por tiempo”, dijo a los periodistas ante las preguntas de si se está ante la última ventana de oportunidad para alcanzar un acuerdo.

 

Guajardo afirmó que los equipos negociadores seguirán en contacto durante el fin de semana, y estará “de guardia” antes de regresar a Washington el próximo lunes.

 

Este jueves el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, marcó el 17 de mayo como última fecha disponible para que el legislativo reciba un texto y que éste pueda ser sometido a consideración por el Congreso como requiere el proceso antes de ser ratificado.

 

“Tenemos que tener un texto -no un acuerdo, sino un texto- de la Oficina del Representante de Comercio Exterior el 17 de mayo para que podamos votarlo este año”, dijo Ryan en una conferencia.

 

Mientras los negociadores trataban de avanzar la compleja lista de temas a tratar, especialmente en el sector automotriz, en el que EE.UU. exige aumentar el porcentaje de componentes automovilísticos que deberían ser estadounidenses, algo a lo que se oponen sus vecinos.

 

Asimismo, Washington también pide elevar los salarios en México para equipararlos con los costes laborales en EU.

 

Los funcionarios han reconocido que el calendario político, con elecciones presidenciales en México en julio y legislativas en noviembre en EE.UU., agregan presión a las conversaciones y sitúan ahora en mediados de mayo la fecha límite.

 

Ajeno a la cuenta atrás parecía estar el presidente Trump, quien continuó hoy dando muestras de escepticismo sobre la posibilidad de un acuerdo para modernizar el pacto en vigor desde 1994.

 

“Veremos lo que pasa. Nunca he sido un fan del TLCAN, como saben. El TLCAN fue un acuerdo terrible”, dijo Trump al comienzo de un encuentro con representantes de los principales fabricantes de automóviles en la Casa Blanca.

 

Trump señaló que “ellos (Canadá y México) no quieren perder la gallina de los huevos de oro” pero él dijo representar los intereses de EE.UU.

 

Insistió, además, en que su objetivo es crear puestos de trabajo en Estados Unidos y destacó a Sergio Marchionne, presidente de Fiat Chrysler.

 

“Gracias, van a mover un planta de México a Michigan. Eso es lo que queremos. Ahora mismo es mi hombre favorito en la sala”, apuntó el mandatario.

 

A la reunión con Trump asistieron, además de Marchionne, los presidentes de General Motors, Mary Barra: y de Ford, James Hackett; además de representantes de Nissan, Toyota, Mercedes-Benz, BMW, Honda, de la patronal que agrupa a los principales fabricantes en EU. y del grupo de presión Global Automakers.

 

dca